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Incontinencia

Incapacidad para retener controladamente las ganas de orinar y de defecar a causa de una falta de control de los esfínteres (músculos circulares que sirven para mantener cerrado el ano o la vejiga).

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Los niños suelen controlar la evacuación intestinal antes de cumplir los 3 años. Controlan completamente la vejiga, tanto de noche como de día, unos meses más tarde (hacia los 4 o 5 años, como mucho). De todos modos, la adquisición del control de los esfínteres es variable de un niño a otro y sólo se consigue de forma duradera cuando el niño es lo suficientemente maduro desde el punto de vista físico, neurológico y afectivo.

Cuando el niño no es capaz de controlar la evacuación por la vejiga, se habla de enuresis. Este trastorno afecta al 15 % de los niños aproximadamente, con clara predominancia de los niños varones. Aparece de noche, durante el sueño.
Si el niño sigue haciéndose «pipí» encima durante el día una vez cumplidos los 4 o 5 años, el médico comprobará primero que no tenga una infección urinaria o una malformación de las vías urinarias. Si se descartan estas causas, habrá que buscar una razón de orden psicológico, afectivo o un problema en las relaciones.

Se dice que la enuresis es primaria cuando nunca ha existido control. Aunque este tipo de enuresis puede verse favorecida por el terreno familiar o un retraso de la maduración de control del esfínter, su origen puede estar en ciertos trastornos psicoafectivos. El niño con enuresis no suele tener confianza en sí mismo ni autonomía. Hay que hablar con el médico.
La enuresis secundaria aparece en un niño que se «aguantaba» antes. Un acontecimiento, una separación o un shock afectivo pueden ser la causa.

Cuando el niño no es capaz de controlar la evacuación intestinal una vez superados los tres años, se habla de encopresis. El médico comprobará que el niño no padezca trastornos neurológicos que puedan causar una anomalía en el control del esfínter anal o problemas digestivos. Muchas veces, la encopresis está relacionada con un estreñimiento. La acumulación de heces en la parte final del colon produce una distensión del recto. Por este motivo, el niño no siente la necesidad de ir al servicio. El tratamiento del estreñimiento suele bastar para que la encopresis desaparezca.

La encopresis también puede deberse a trastornos psicoafectivos o a un retraso en la maduración. Una separación, la entrada en el colegio o unos padres excesivamente exigentes pueden provocar esta falta de control.

© Larousse Editorial S.L.

Keywords: Incontinencia | Categoría: Salud

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