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Hepatitis vírica

Enfermedad vírica que produce la inflamación del hígado. Según el tipo de virus que la causa, se distinguen diversos tipos de hepatitis vírica.

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Las hepatitis más frecuentes son las provocados por los virus A, B y C, en menor medida las provocadas por los virus D y E, y en tercer lugar, las producidas por los virus F y G, que son los últimos descritos y menos importantes.

Hepatitis A. Los niños afectados por este virus presentan fiebre, la piel, las mucosas amarillas (ictericia), excretan una orina es oscura y espumosa, les duele el abdomen, suelen vomitar, pierden el apetito, parecen cansados y, a veces, tiene picores.
La hepatitis vírica A es frecuente, pues afecta a alrededor de un 60 % de la población. El virus se trasmite por vía digestiva (agua, manos sucias, alimentos contaminados). Por regla general, la enfermedad dura unos días, como máximo dos o tres semanas. El niño se cura sin tratamiento ni dieta especial. En principio, no puede ir al colegio mientras dura la ictericia.

De todos modos, actualmente existe una vacuna contra el virus de la hepatitis A, aunque unas simples normas de higiene personal y ambiental son el arma más eficaz para evitar el contagio con el virus.

A pesar de todo, si se sospecha de estar afectado por hepatitis, hay que acudir al médico para que pida un análisis de sangre y así comprobar el estado del hígado y ver si se detectan anticuerpos específicos de la hepatitis A.

En caso de que el niño tenga menos de 3 años, a título preventivo, es preferible administrarle gammaglobulinas para evitar un contagio precoz o atenuar la evolución de la hepatitis A. La inyección debe ponerse durante la semana que sigue al contacto con una persona enferma.

Hepatitis B y C. Se trata de dos tipos de hepatitis menos frecuentes pero que tienen el agravante que si no se curan adecuadamente pueden transformarse en crónicas, lo que las convierte en más graves. Se transmiten por vía sexual o transfusión sanguínea.
Existe una vacuna eficaz contra la hepatitis B que se suele administrar a los niños que tiene un alto riesgo de contagio, por ejemplo, cuando padece enfermedades que hacen necesarias transfusiones repetidas o cuando un miembro de la familia es portador crónico del virus. También se administra después del parto a los recién nacidos cuya madre es portadora crónica. Además, actualmente, ya se aplica la vacunación sistemática contra el virus de la hepatitis B, no la C, a todos los recién nacidos.

© Larousse Editorial S.L.

Keywords: Hepatitis vírica | Categoría: Salud

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