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Diabetes

Enfermedad debida un fallo en la secreción de insulina por parte del páncreas o a un error en el mecanismo de funcionamiento de dicha hormona.

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El cuerpo necesita esta hormona para que los niveles de glucosa en sangre (glucemia) sean los adecuados y, por tanto, las células del cuerpo puedan asimilar correctamente la glucosa; que es su principal fuente de energía. Las causas pueden ser tanto genéticas como ambientales.

Existen tres tipos de diabetes: la diabetes mellitus o diabetes juvenil, la de tipo 2 o diabetes de los adultos y la diabetes gestacional que se produce únicamente durante el embarazo.

Cuando la insulina no ejerce su acción, la glucosa que procede principalmente de la alimentación aumenta hasta niveles excesivos en la sangre originando una hiperglucemia. Cuando se alcanzan niveles excesivos, el riñón ya no puede reabsorber la glucosa y la elimina en la orina, donde normalmente no está presente.

La diabetes mellitus o diabetes juvenil se reconoce porque los niños tienen un fuerte apetito, una sed intensa y una necesidad de orinar frecuentemente, incluso por la noche. Paralelamente, pueden aparecer síntomas de deshidratación y un cansancio sin razón aparente.

Si acudimos al médico seguro que solicitará un análisis de orina y sangre para determinar la concentración de glucosa (glucosuria) en la orina y en sangre (glucemia). Si las pruebas determinan que es demasiado alta, significa que el niño es diabético.

El tratamiento de la diabetes es imprescindible y debe seguirse toda la vida. Hay dos aspectos bien distintos: 1) La administración de insulina mediante inyecciones subcutáneas. Si el niño es suficientemente mayor aprenderá rápidamente a ponérselas él mismo. La cantidad de dosis varían en función de las actividades, de la edad, del peso y, naturalmente, de la alimentación. En general, la mayoría de los niños necesitan dos inyecciones al día. 2) El seguimiento de un régimen estricto: el niño deberá alimentarse a intervalos regulares; no comer azúcares rápidos (azúcar blanco o negro, miel, frutas) que se asimilan demasiado deprisa, a menos que se mezclen en pequeñas cantidades con otros alimentos. Todas estas precauciones tienen como objetivo evitar las variaciones importantes del nivel de azúcar en el organismo.

Cuando crezca, el niño podrá medir por sí mismo la glucemia con una prueba simple, que consiste en hacer una pequeña punción de sangre en la punta del dedo y utilizar un aparato de medición especial. De esta forma, podrá controlar sus necesidades de insulina de forma autónoma.

© Larousse Editorial S.L.

Keywords: diabetes | Categoría: Salud

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