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Contracepción después del parto

Tras el parto, cada pareja tiende a reanudar las relaciones sexuales de forma progresiva aunque el ritmo al que lo hacen varía mucho de una pareja a otra.

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Ya sea de un modo u otro hay que tener en cuenta varios factores: 1º) los ovarios vuelven a producir óvulos a partir del 25ª día después del parto, por lo que es posible quedar embarazada antes del retorno de la menstruación. 2º) La lactancia suele retrasar la ovulación pero no para nada fiable como método anticonceptivo. 3º) La mejor forma de evitar un nuevo embarazo es usando un método de contracepción antes de salir de la maternidad, aunque la madre de el pecho al bebé, con uno de los métodos disponibles ya sea el preservativo masculino, los espermicidas, los anticonceptivos orales, un implante, un parche o un DIU, entre otros.

El dispositivo intrauterino (DIU) es un buen método para las mujeres que, a priori, ya tienen el número de hijos que desean y que tienen un compañero estable (uno de los principales inconvenientes del DIU es el riesgo de infección que presenta). Está contraindicado en caso de fibromas o de reglas muy abundantes, pero se autoriza después de la cesárea. Sin embargo, no es un método para el puerperio inicial. Debe dejarse un plazo de dos meses entre el parto y el uso del DIU.

El preservativo masculino y los espermicidas. El preservativo masculino es uno de los métodos que se aconsejan para después del parto. También se pueden usar espermicidas locales en el fondo de la vagina y unos diez minutos antes de las relaciones. Además hay que evitar lavarse la vagina las dos horas que preceden o siguen a las relaciones sexuales ya que se podrían anular el efecto de los espermicidas.

Los anticonceptivos orales también pueden utilizarse poco después del parto. Entre los más utilizados, están los anticonceptivos orales clásicos (píldoras compuestas de estrógenos y progesterona) pero que están contraindicados si se da el pecho. Si no hay contraindicaciones, este tipo de tratamiento anticonceptivo debe iniciarse unas tres semanas después del parto (no antes, para no aumentar al riesgo de flebitis) y antes del retorno de la menstruación. Las micropíldoras (a base de progestativos de dosis bajas) están autorizadas en caso de lactancia, si bien reducen la secreción láctea; el tratamiento comienza dentro de los diez días que siguen al parto. Estas micropíldoras deben tomarse todos los días a la misma hora, sin parar entre dos cartones. Sin embargo, comportan dos inconvenientes: el olvido de una toma (si se olvida durante unas horas, pierden su efecto) y la aparición de pequeños sangrados intermitentes.

El implante es un microprogestativo de difusión subcutánea eficaz durante un período de unos tres años y que es aconsejable tanto si se da el pecho como si no. No hay riesgo de olvidarlo, puesto que se trata de un bastoncillo flexible del tamaño de una cerilla que se coloca en la parte interna del brazo. Puede ponerse al cabo de poco días después del parto.

El parche es un tratamiento a base de una combinación de estrógenos y progestativos de síntesis. Tienen las mismas indicaciones que la píldora clásica pero con la ventaja de que no es necesario tomarse los clásicos comprimidos. De todos modos, posee un inconveniente: el interesado puede olvidar ponerse uno nuevo parche o no cumplir con los períodos de tiempo recomendados (hay que aplicar un parche por semana durante tres semanas, y dejar pasar una semana antes de proseguir).

La ligadura de trompas se aconseja sólo para las mujeres de mayor de edad y después de que se hayan comprendido perfectamente las consecuencias. El médico informa a la persona de los riesgos que comporta y del carácter definitivo de la intervención. Es necesario dejar pasar un plazo de reflexión de 4 meses.

El diafragma y ciertos preservativos femeninos se desaconsejan como métodos de contracepción después del parto ya que la vagina y el cuello del útero, sobre los que se aplican, todavía no ha recuperado su forma inicial.

El método Ogino también se desaconseja porque es imposible de efectuar antes de la primera ovulación.

© Larousse Editorial S.L.

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