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Caídas

Las caídas son frecuentes especialmente cuando el bebé empieza a dar sus primeros pasos. En estos casos, no suelen revestir importancia, simplemente se cae al suelo y luego se levanta sin más.

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A medida que el niño crece disminuye el riesgo de caerse pero aumenta el peligro de sus caídas; especialmente porque la cabeza es proporcionalmente más grande que la del resto del cuerpo del niño y contribuye a caer y a que los traumatismos craneales sean relativamente frecuentes en los niños de esa edad.

Traumatismo craneal. Traumatismo que se produce al golpear la cabeza en el suelo. Puede suceder por varias razones como la caída desde la cuna. En estos casos, el niño puede perder el conocimiento durante unos segundos. Si poco después vomita, aunque no presente ningún otro síntoma desconcertante, hay que llamar al médico o llevarlo al hospital.

Contusión cerebral o hematoma extradural. Área de contusión o de hemorragia que se produce en el cerebro y que se origina tras un traumatismo. Los síntomas (pérdidas de memoria, desmayos o dolores en un brazo o una pierna) suelen aparecer a las 48 horas siguientes a la caída y pueden ser indicativos de haber padecido una lesión cerebral o un derrame sanguíneo en el interior del cráneo (hematoma extradural). Hay que llevarlo al hospital para que lo reconozcan. Una TAC (o escáner) o una resonancia magnética permitirá evaluar la naturaleza de las lesiones.

Conmoción cerebral. Interrupción transitoria inferior a diez minutos del conocimiento a causa de algún tipo de daño cerebral. En lactantes y preescolares es frecuente que se produzcan convulsiones de tipo benignas postraumáticas, somnolencia y vómitos. El pronóstico de la conmoción cerebral pura suele ser favorable y en general no se presentan complicaciones. Un TAC o una RMN (resonancia magnética nuclear) permitirá también en este caso precisar los problemas del niño.

Hematoma subdural. Hematoma que se produce por un derrame de sangre bajo una de las meninges, la llamada duramadre. Puede aparecer tras unos días o unas semanas después de un traumatismo craneal sin gravedad aparente. Si el volumen del cráneo del niño aumenta (es imperativo controlar el perímetro craneal) y si su comportamiento parece modificarse, hay que llamar a un médico, que recomendará su atención en un centro especializado.

Fractura ósea. Fractura de uno o varios de los múltiples huesos del cráneo. En los niños, no siempre es fácil detectar este tipo de fracturas. En caso de duda, lleve el niño al médico, que juzgará si es necesario hacer radiografías.

© Larousse Editorial S.L.

Keywords: caídas | Categoría: Salud

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