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Ecografía

Técnica de exploración que permite a través de los ultrasonidos de alta frecuencia formar una imagen de órganos o masas internas.

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El objetivo es observarlos directamente y emitir un diagnóstico sobre su estado. Es una técnica que, al contrario de las radiografías, no presenta ningún tipo de riesgo aunque sólo es eficaz para la exploración de tejidos densos o de aquellos que contienen líquido. En cambio es una técnica deficiente para aquellos tejidos u órganos con aire, como por ejemplo, el tubo digestivo y los pulmones.

El aparato que permite realizar las ecografías funciona de la siguiente manera: el médico desplaza por la región que quiere observar una sonda que contiene un cristal de cuarzo y que emite los ultrasonidos. Éstos, se reflejan cuando topan con las diversas estructuras de los órganos y el eco que se genera llega al sensor. El propio aparato traduce esa información en imágenes sobre una pantalla o en un papel fotográfico.

La ecografía durante el embarazo permite observar directamente al feto y confirmar si su desarrollo transcurre con normalidad. Al tercer o cuarto mes permite saber si es niño o niña, su edad y si el embarazo es extrauterino o no. Más tarde, se usa sobre todo para seguir el desarrollo morfológico del feto y detectar posibles anomalías (por ejemplo, una anomalía del corazón).

La ecografía subpúbica es una técnica en la que la sonda se aplica externamente ya que se desplaza sobre el abdomen de la madre embarazada. Esta técnica es la que se aplica en la mayoría de las situaciones y antes de iniciar la observación, el radiólogo recubre el abdomen con un gel acuoso o de aceite para crear una interficie entre la sonda y la piel.

La ecografía endovaginal es una técnica en la que la sonda se introduce una sonda en la vagina. Esta técnica ofrece una imagen más directa y precisa, sobre todo se utiliza en el control de la estimulación ovárica durante los tratamientos de la esterilidad, en el examen del primer trimestre del embarazo y para visualizar el cuello del útero.

En la mayoría de países se recomienda una ecografía por trimestre para todos aquellos embarazos que no presentan especiales complicaciones: entre 11 y 13 semanas de amenorrea; entre 22 y 24 semanas, y alrededor de las semanas 32 a 34. No tiene ninguna utilidad multiplicar los exámenes, salvo en situaciones particulares (embarazo múltiple, problemas surgidos en un embarazo anterior, detección de una anomalía…).

La ecografía del primer trimestre permite, entre otros, saber si el útero contiene uno o varios fetos, determinar el inicio del embarazo, visualizar de forma precoz su anatomía y también medir la nuca fetal (un factor que predice el riesgo de trisomía 21).

La ecografía del segundo trimestre ofrece una visión mejor de la anatomía del feto y, sobre todo, del corazón y las membranas. También puede informar a los padres que lo desean acerca del sexo del futuro bebé.

La ecografía del tercer trimestre tiene como principal objetivo comprobar el crecimiento del feto y así detectar un retraso del crecimiento en el útero; Las mediciones efectuadas, las llamadas biometrías, se refieren sobre todo al perímetro abdominal, y también al diámetro del cráneo.

Este último examen permite, verificar la posición de la placenta y comprobar que no será un obstáculo para un parto por vía natural y saber la cantidad de líquido amniótico, reflejo del bienestar del feto, ya que una disminución de la cantidad de líquido suele ser una señal de alarma.

Existen otras posibilidades de la ecografía para el estudio del neonato. En especial para el estudio del cerebro y la posibilidad de detectar una eventual malformación, como la hidrocefalia (una acumulación de líquido en el cráneo), o una patología vascular asociada a una falta de oxigenación del cerebro. Esta exploración se puede realizar porque los huesos del cráneo de un recién nacido aún no están soldados y, por tanto, es posible explorar su cerebro mediante ecografía a través de las fontanelas.

La ecocardiografía y el efecto Doppler. Se trata de una ecografía del corazón que, complementada con los datos obtenidos del efecto Doppler, permite conocer la velocidad de la sangre en las cavidades cardíacas, en las arterias pulmonares y la aorta además de detectar las posibles anomalías de las válvulas cardíacas y concretar la naturaleza de ciertas malformaciones.

La ecografía del cerebro del recién nacido. Los huesos del cráneo del recién nacido todavía no están soldados; por lo tanto, es posible explorar el cerebro mediante ecografía a través de las fontanelas, para detectar una posible malformación, como la hidrocefalia (acumulación de líquido en el cráneo) o una patología vascular relacionada con una falta de oxigenación del cerebro.

La ecoendoscopia. Se trata de una técnica de exploración que permite visualizar directamente el interior de los órganos huecos (por ejemplo, tubo digestivo, vagina) con ayuda de un aparato ecoendoscopio. Este aparato es un tubo de endoscopia que lleva incorporado un ecógrafo en la punta, de tal forma que permite la visión endoscópica normal y la visión mediante ecografía de todo el entorno.

La ecoendoscopia permite observar la presencia de tumores tanto benignos como malignos que crecen en este tipo de tejidos u órganos. Mediante la utilización de un ecoendoscopio y una aguja especiales se puede obtener tejido de dicho órganos para ser estudiado al microscopio y dar un diagnóstico preciso. Otra aplicación es el vaciado de algunos quistes o abscesos próximos al tubo digestivo.

VÉASE: Diagnóstico prenatal.

© Larousse Editorial S.L.

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