Cocina

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El mejor acompañamiento

La correcta preparación de salsas y aderezos es, sin duda, la mejor garantía para obtener platos exquisitos y muy bien servidos.

Aceite con más sabor
El aceite por sí solo puede sustituir a la más elaborada de las salsas. Para ello, sólo hay que llenar una botella de cristal con aceite de oliva y añadir varios dientes de ajo enteros y previamente pelados.

Adiós a los grumos
Para que no se formen grumos en las salas preparadas con harina, utilizar, en vez de la tradicional cuchara de madera para removerla, un tenedor en cuya punta se haya clavado previamente una patata cruda y pelada. En el caso de que se use harina, hay que freírla o tostarla para que no sepa a cruda (lo mismo ocurre con el pan rallado).

Agridulce
Para obtener una salsa agridulce hay que ir reduciendo vinagre con azúcar, hasta obtener un jarabe.

Mostaza
Su peculiar sabor enriquece cualquier plato, pero siempre se debe añadir al final de una salsa, pues no tolera la ebullición ni la cocción.

Líquida o espesa
Para espesar una salsa demasiado líquida hay que añadir copos de puré de patata. Si está demasiado espesa, basta con diluirla con un poco de agua o de leche.

Salsa de vino
Siempre es aconsejable flambear previamente el vino para quitarle su acidez.

Salsa bechamel
Si se ha preparado con antelación y está un poco reseca, pincela la superficie con un poco de aceite de oliva.

Nata
Ingrediente principal de muchas salsas para carne, se puede sustituir por una mezcla de leche en polvo y agua disuelta a partes iguales.

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