Las pruebas médicas en el embarazo

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Controles médicos durante el embarazo

Estás en estado y toca cuidarse. Las pruebas médicas, aunque numerosas, son imprescindibles.

Irene Lorente

Controles durante el embarazo

Esperar un hijo no es estar enferma, todo lo contrario. Pero aunque tu salud sea estupenda, en estos nueve meses debes vigilarla más, por tu bien y por el de tu bebé. Y para eso contarás con la ayuda de tu tocoginecólogo.

El control médico descartará la existencia de problemas (los detectará si existen) y te asegurará que todo va bien. Tu médico te hará reconocimientos físicos, valorará los cambios que experimentes y vigilará tu salud y el desarrollo del feto mediante diversas pruebas.

Amnanesis (Historial médico)

Cuando confirmes tu embarazo, el médico de familia de la Seguridad Social te remitirá a un tocoginecólogo para que controle tu salud desde ese momento. En el primer encuentro te preguntará por tus antecedentes médicos, hábitos de vida, condición física e historial familiar, para saber si hay riesgo de enfermedades hereditarias. Se interesará también por tu edad, profesión y embarazos, partos o abortos previos. El historial médico del padre también debe tenerse en cuenta por si presenta alguna enfermedad que pueda afectar al niño. En esta primera consulta se establecerá el calendario de visitas para todo el embarazo: aproximadamente una cada mes, pero pueden ser más si el médico considera que tu gestación precisa un control mayor. En la recta final del embarazo las consultas serán semanales. En esta primera visita también se anotará la fecha del inicio de tu última regla (FUR) para calcular la fecha probable del parto (FPP).

Las exploraciones físicas

Siempre que acudas a su consulta, el tocoginecólogo te hará una revisión física en la que anotará tu peso, te hará una palpación abdominal y te tomará la presión arterial, ya que es muy importante evitar la hipertensión. En la primera consulta te realizará un tacto vaginal para comprobar el tamaño y la forma del útero. Si hace más de seis meses que te hiciste la última citología, te realizará otra para descartar posibles infecciones vaginales.

Análisis de sangre y de orina

Al inicio de la gestación, el médico te mandará análisis de sangre y orina. Y te los repetirán cada trimestre, para garantizar que todo está correcto. Un análisis de sangre normal mide el número de glóbulos rojos y blancos, el nivel de hierro, la concentración de glucosa, el colesterol y las transaminasas, pero además, en el primer control, el tocoginecólogo solicitará también información sobre la presencia o no de anticuerpos de toxoplasmosis, rubéola, sífilis, VIH y hepatitis.

En cuanto al análisis de orina, los resultados revelarán la presencia o no de albúmina (una proteína que en elevada cantidad indica patología renal), el nivel de glucosa y el número de leucocitos. Este control te lo repetirán cada trimestre, excepto si detectan diabetes o infección renal o urinaria, en cuyo caso se hará más a menudo.

El test de Coombs

Con el primer análisis de sangre también se determina si tu grupo sanguíneo es compatible con el del bebé. Los problemas pueden aparecer si tú eres Rh- y el padre Rh+, ya que, en este caso, el niño puede ser Rh+ y tú puedes generar anticuerpos que le dañarían (si hay algún intercambio entre vuestras sangres o si ocurrió así en un embarazo o aborto anterior). Si fuera así, te administrarían una dosis de gammaglobulina Anti-D en el sexto mes y otra en el momento del nacimiento, antes de las 72 horas, si el bebé es Rh+. Y si te realizan la amniocentesis o la biopsia corial, te pondrán entonces otra dosis adicional.

El registro cardíaco fetal

Este control de auscultación lo realiza el médico en cada visita. Consiste en deslizar sobre el abdomen un aparato que, a través de un gel conductor, registra electrónicamente el sonido cardíaco fetal. Con esta prueba se comprueba que los latidos son normales.

Las ecografías

A lo largo del embarazo, lo común es que te hagan tres ecografías, aunque algunos médicos pueden realizar más. En todo caso, ten en cuenta que resultan inocuas para el feto. Muestran si el crecimiento y desarrollo fetal son adecuados en cada momento, si existen malformaciones físicas y también la posición y el sexo del bebé.

La primera ecografía te la harán en el segundo mes y será por vía vaginal. El médico introduce una sonda que se desliza en el fondo de la vagina y el cuello del útero y proporciona imágenes del aparato genital. Con ella se confirma si el embrión está bien implantado, la presencia de uno o más embriones, su latido cardíaco, el tiempo de gestación y fecha probable del parto y el estado general del útero y los ovarios.

La segunda ecografía, conocida como “morfológica”, se prescribe hacia la semana 20 y en ella se comprueba que la formación del pequeño es normal. Te la realizarán, al igual que la tercera, por vía abdominal; esto es, mientras que te extienden sobre el abdomen un gel conductor y te deslizan por encima una sonda abdominal, en el monitor se verán las imágenes del bebé. En esta ecografía se pueden ver todos los huesos del feto, los riñones, el intestino, el corazón y el sexo; se aprecian los movimientos respiratorios, la cantidad de líquido amniótico, el estado de la placenta y el crecimiento del niño; y se descarta la existencia de malformaciones congénitas, ya que la mayoría se pueden detectar en esta fecha.

La tercera ecografía te la harán en el octavo mes, entre las semanas 30 y 34. Muestra cómo está colocado el niño, pensando en el parto. También se valora el crecimiento del bebé, el envejecimiento placentario y la cantidad y la calidad del líquido amniótico.

El triple screening

Esta prueba se realiza en el tercer mes de embarazo y consiste en medir en un análisis de sangre tres sustancias (beta-HCG, alfafetoproteína y estriol). Se obtiene un estudio de probabilidades de malformaciones en el tubo neural y de síndrome de Down. Y, si hay sospechas de algún problema, se puede optar por hacer otras pruebas.

La amniocentesis

Sirve para detectar (o descartar) ciertas anomalías cromosómicas. Es una prueba opcional, aunque se aconseja a las embarazadas mayores de 36 años y a las que tienen antecedentes de trastornos genéticos o han obtenido resultados anormales en el triple screening. Se hace en el cuarto mes de embarazo. Consiste en introducir una aguja en el abdomen de la madre y extraer una pequeña cantidad de líquido amniótico para analizarlo. Algunas mujeres pueden presentar tras la prueba una leve pérdida de líquido amniótico o de sangre. Tiene una probabilidad de aborto de entre 0,5% y 1%, y tras realizarla se recomienda reposar de 24 a 48 horas. Dura cinco minutos y puede ser muy molesta.

Una alternativa a la amniocentesis es la biopsia corial, que se puede realizar antes pero tiene mayor riesgo. Se lleva a cabo en el tercer mes de gestación y consiste en tomar una muestra del tejido corial fetal y analizarla para detectar o descartar anomalías cromosómicas. Puede hacerse por vía vaginal o abdominal. Al igual que la amniocentesis, puede causar molestias y se recomienda reposar tras ella entre 24 y 48 horas.

El test de O´Sullivan

Algunas embarazadas tienen tendencia a desarrollar hiperglucemia (aumento de glucosa en sangre), por lo que es necesario realizar un análisis para medir este nivel. El test de O´ Sullivan se hace en el sexto mes y consiste en una extracción de sangre tras la cual te administran 50 gramos de glucosa para hacer otra extracción una hora después y comprobar de nuevo el nivel.

Si está por encima de 140 puede indicar una posible diabetes gestacional y habría que realizar una curva de glucosa para confirmarlo. Para ello hay que beber 100 gramos de glucosa y someterse a tres extracciones en tres horas. Si indican diabetes, hay que seguir un régimen y un control todo el embarazo.

La monitorización fetal

Tres o cuatro semanas antes de la fecha prevista para el parto, se controlará semanalmente el bienestar fetal mediante monitorización fetal anteparto (MFA), que registra los latidos cardiacos y el ritmo e intensidad de las contracciones. El médico te pedirá que cuando el niño se mueva, pulses un botón para que quede registrado. Cuando el bebé se mueve, o si hay una contracción, el corazón del bebé se acelera. Eso significa que está en plena forma. Esta prueba dura unos 20 minutos.

La amnioscopia

Se realiza cuando el parto se retrasa. Consiste en introducir en la vagina un cono con un orificio por el que pasa un haz de luz, que ilumina la bolsa de aguas y comprueba el estado del líquido amniótico, para saber si existe o no hipermadurez fetal. No tiene riesgos, dura cinco minutos y la sensación es similar a la de un tacto normal.

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