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El azúcar en el embarazo y la prueba de la glucosa

La curva o prueba de la glucosa, o test de O'Sullivan, se realiza para diagnosticar la diabetes gestacional, que afecta al 9% de las embarazadas.

Laura Sanjuán

Prueba de la glucosa en el embarazo

La prueba de la glucosa detecta la diabetes gestacional, una alteración en el metabolismo de la glucosa que a veces ocurre en el embarazo, habitualmente en la segunda mitad, cuando las hormonas propias de la gestación dificultan la acción de la insulina y provocan una elevación de las concentraciones de glucosa en la sangre, especialmente después de las comidas.

Se caracteriza por una mala utilización de los hidratos de carbono por parte del organismo y se da con más frecuencia en gestantes mayores de 30 años o con antecedentes familiares de diabetes, obesidad o embarazos diabetógenos anteriores.

Es un tipo de diabetes que no presenta síntomas y por eso entre las 24 y las 28 semanas de embarazo se practica a todas las embarazadas el test de O’Sullivan, una prueba ambulatoria diseñada para identificar si tienen posibilidades de padecer esta patología, lo cual se confirmaría después con la prueba de la glucosa.

TODO SOBRE EL TEST O'SULLIVAN

Este test se hace siempre por la mañana, debes ir en ayunas y dura poco más de una hora. Yo fui con mi libro de cabecera en aquella época y cuando llegó mi turno, una enfermera me tomó una muestra de sangre para medir mi nivel de glucemia basal en ayunas.

A continuación me dieron un botellín que contenía 50 mg de una bebida a base de glucosa y las indicaciones de bebérmela entera. No conozco a ninguna embarazada que recuerde con cariño esa pócima empalagosa, de un sabor que pretende emular a la naranja sin conseguirlo.

Yo no soy ninguna excepción, pero me la bebí entera y sin rechistar en el plazo indicado: 15 minutos. Al cabo de una hora me tomaron de nuevo una muestra de sangre para ver cómo había reaccionado mi organismo a esa sobredosis de glucosa y quedó claro que le sentó fatal, porque mi nivel de glucemia basal era de 1,87 g/L, cuando el límite en esta prueba se sitúa en 1,40 g/L.

LA CONFIRMACIÓN DEFINITIVA

Los resultados del test de O’Sullivan no son determinantes, pero si superas el límite establecido, como me sucedió a mí, el médico pedirá que te practiquen la curva o prueba de la glucosa, que se utiliza para confirmar el diagnóstico de diabetes.

Durante los tres días previos a la prueba de la glucosa deberás seguir una dieta de 2.100 calorías rica en hidratos de carbono. La curva también se realiza en ayunas, pero dura tres horas, así que ármate de paciencia.

Te tomarán una primera muestra de sangre para determinar tu glucemia basal en ayunas, que en mi caso fue de 1,13 g/L, un valor normal porque el límite está en 1,90.

Después del primer pinchazo me sirvieron la misma bebida, pero en esta ocasión fueron 100 mg. A los 60 minutos de haber ingerido el brebaje me pincharon de nuevo y mi glucemia basal se situó en el límite: 1,90 g/L.

A las dos horas, sin embargo, mis niveles eran inferiores a 1,65 g/L (el máximo es 1,65 g/L), pero fue un espejismo porque a las tres horas, momento del cuarto pinchazo, el resultado fue inapelable: mi nivel de glucemia basal era de 1,79 g/L cuando el máximo es 1,45 g/L.

Tenía diabetes gestacional y desde ese momento y hasta que nació Roger, mi embarazo estuvo marcado, además de por la enorme ilusión de verle la carita a mi primer hijo, por los controles constantes del azúcar y la orina, un tratamiento con insulina y una dieta que no admitía caprichos.

CONTROL Y RIESGOS DE LA DIABETES

Si se confirma que tu embarazo es diabetógeno, no te alarmes: la dieta suele ser suficiente para mantener la diabetes a raya, aunque hay ocasiones en las que es necesario tratarse con insulina.

Además, como me explicó mi ginecólogo, el doctor Salvador Taboada, “una diabética compensada, que siga unos controles estrictos y se mantenga en su peso, no tiene por qué tener ningún problema”.

Hay que tomarse al pie de la letra las indicaciones del doctor, porque si no se trata, la diabetes gestacional puede traer problemas a la madre y al bebé: complicaciones en el parto, peso fetal elevado (macrosoma), hipoglucemia neonatal y parto prematuro, entre otros.

Esta diabetes suele desaparecer después del parto, pero supone un riesgo de padecer diabetes tipo 2. Por eso en los dos días siguientes a dar a luz te harán controles de glucemia capilar y a los dos meses, o cuando termines la lactancia, te practicarán la curva de la glucosa.

Si tu embarazo fue diabetógeno, a partir de entonces te realizarán cada año un control de tus niveles de glucemia basal.

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