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La formación de los sentidos del feto

Aunque no lo creas, tu bebé desarrolla en las primeras semanas parte de sus sentidos y por tanto su capacidad para percibir estímulos externos.

Gemma Cardona. Asesor: Dr. Juan Ignacio Zúñiga, tocoginecólogo.
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feto

El primer sentido en desarrollarse es el tacto

Desde la semana 7 el feto tiene sensibilidad táctil y desde la 14 muestra reacciones al dolor. Si le pincháramos el brazo, lo retiraría. También en estos momentos empieza a tener noción corporal. Ya sabe en qué postura está y aunque sus movimientos son aún muy bruscos, como espasmos, puede cambiarla. Además, le gusta una postura más que otra (en parte por la situación de la placenta y, en consecuencia, por cómo le llega el riego sanguíneo) y buscará su preferida.

A partir de las 16 semanas entran en escena las manos

El feto empieza a tocárselas, a llevarlas hacia la cara... Aún falta tiempo para completar su capacidad motora (por ejemplo, el equilibrio no se configura hasta la semana 24 y los músculos no tienen capacidad flexora hasta la 32-34), pero pese a eso, a partir de las 20 semanas ya es muy activo con su entorno. Toca la pared del útero, su propio cuerpo...

Poco a poco tú misma irás descubriendo los movimientos y ritmos de tu hijo: cuándo hace determinadas cosas, a qué horas está más activo... Una curiosidad: contrariamente a lo que pueda parecer, que tu niño se mueva mucho no significa que después vaya a ser muy movido o nervioso. En realidad tiene mucho más que ver contigo.

¿Estás tú nerviosa, acelerada? Quizá se lo estés contagiando. O puede que simplemente tengas más capacidad para percibirlo o que te resulte más fácil por la forma en que está situado (si la placenta es anterior es más difícil que notes sus movimientos).

Aparte del tacto, los dos sentidos por los que el feto recibe más estímulos son el oído y el gusto. Este último se desarrolla entre las semanas 14 y 32. El líquido amniótico trae consigo información de los nutrientes que has ingerido y el feto la capta. “Los grupos de madres de prenatal nos dicen que después de comer tal o cual cosa, notan a su hijo más tranquilo o más inquieto”, explica Marcel Cortada, psiquiatra y profesor de la Universidad de Barcelona. Parece que tienen unas preferencias claras. Por otro lado, mediante el gusto el feto aprende de su entorno. Un estudio publicado en la revista “Pediatrics” concluyó que los bebés preferían los sabores que habían recibido en el útero materno y que podían reconocer.

El oído, el sentido más estudiado

El feto oye desde la semana 24. Y más cosas de las que imaginas. Tu propia voz, el latir de tu corazón, sonidos exteriores... Tu latido es el sonido más constante para él y cuando nazca le calmará. En algunas maternidades se han hecho pruebas poniendo a los prematuros el sonido de un corazón, y los efectos sedantes que consiguieron superaron las expectativas de los médicos. También es la razón por la que los bebés se relajan cuando las madres los sostienen sobre su pecho.

Después está tu voz. Le llega distorsionada, pero capta su tono y eso será suficiente para reconocerla cuando nazca. Por otro lado, sabemos que el feto responde a los estímulos musicales y parece que es capaz de reconocer posteriormente una melodía que ha ido escuchando a lo largo del embarazo. No está probado que oír música tempranamente pueda crear un verdadero interés musical en el niño, aunque músicos de la categoría de Yehudi Menuhin o Arthur Rubinstein están convencidos de ello. Lo que sí ha comprobado un estudio de la Universidad de Amsterdam es que el sentido del ritmo se desarrolla en el útero, de forma que nacemos con él.

El olfato, ligado al gusto, y la vista serán los últimos sentidos en completar su desarrollo. El útero no es el medio más propicio para ver, pero aun así, los fetos captan la luz desde el sexto mes y reaccionan protegiéndose cuando un foco intenso ilumina el vientre de la madre.

Categoría: Salud

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