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En el interior del líquido amniótico

Aprende qué es el líquido amniótico y qué hay en su interior.

Belinda Santamaría. Asesor médico: Dr. Bernat Serra, jefe de Obstetricia de USP Institut Universitari Dexeus de Barcelona.
En el interior del líquido amniótico

Y dentro, el líquido amniótico

Es transparente, con un tono blanquecino (más a medida que avanza el embarazo), inodoro y de sabor ligeramente salado. Y debe de estar sabroso, porque el niño ensaya el funcionamiento de su aparato digestivo tragando este líquido.

Disueltos en él hay nutrientes (glucosa, solutos, proteínas, etc.), sustancias que favorecen el desarrollo pulmonar del feto y células fetales.

Estas células son las que se obtienen y estudian en la amniocentesis (extracción mediante punción de 10-15 ml de líquido), para detectar posibles anomalías cromosómicas.

Entre las funciones de este “líquido protector” están el mantener una temperatura constante de 37,5 ºC (¡así se explica el calor que suelen tener las embarazadas!) y una presión precisa, además de amortiguar posibles golpes.

Cada cuatro horas se renueva gran parte del líquido, debido a que el feto lo traga y lo secreta por la orina (no hay que hacer ascos, porque esta orina es estéril, hipotónica y purificada por los minúsculos riñones fetales).

La cantidad del líquido varía a lo largo de la gestación: 20 ml en la semana 7, 400 ml en la 20, 900 ml en el 9º mes.

Pero ¿de dónde sale? Desde el origen, el saco amniótico ya contiene líquido procedente de las estructuras embrionarias.

En los primeros meses se incorpora agua de esa capa esponjosa que hay entre el amnios y el corion; otra parte la aporta la piel del embrión y, a partir del tercer mes, los riñones y los pulmones del niño son los principales productores de líquido.

Para que te hagas una idea, en la semana 18 los riñones fetales producen entre 7 y 17 ml de líquido al día, y al final del embarazo, unos 800 ml al día. Por su parte, el aparato respiratorio secreta entre 60 y 100 ml/día por cada kilo de peso fetal.

Pero la mamá también participa. Seguro que el médico te ha recomendado que tomes dos litros de agua al día ¿verdad?

Ahora empezarás a entender el motivo de esta recomendación. Primero, para reponer la que tu organismo pierde por la piel, la respiración, el sudor, la orina y las heces.

Y, en segundo lugar, porque la hidratación materna afecta a la cantidad de agua que contiene su organismo, a su volumen sanguíneo y al del feto.

Cuando mejora el flujo sanguíneo entre el útero y la placenta, aumenta la cantidad de líquido en la bolsa amniótica.

 

Categoría: Salud

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