La función del saco amniótico

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La función del saco amniótico

Bolsa de las aguas, bolsa amniótica o saco amniótico. Son los nombres que reciben las membranas y el líquido que envuelven al feto. Pero ¿para qué sirven?

Belinda Santamaría. Asesor médico: Dr. Bernat Serra, jefe de Obstetricia de USP Institut Universitari Dexeus de Barcelona.

La función del saco amniótico

Prácticamente desde el inicio de la gestación se forma en el interior del útero materno una especie de bolsa hermética llena de líquido, que contiene y protege al feto y que se conoce como saco amniótico. ¿Cuál es su objetivo? ¿Y cómo se forma?

Un colchón protector

Durante los tres a cinco días que tarda el óvulo fecundado en desplazarse por la trompa de Falopio y llegar al útero, se va dividiendo hasta convertirse en una bola de células (el blastocisto) que rodean una cavidad central.

El blastocisto inicia el proceso de implantación en la pared del útero sobre el octavo día después de la fecundación y tarda aproximadamente dos días en conseguirlo. Después, de la capa de células más interna del blastocisto surge el embrión, y de la más externa, la placenta y varias membranas.

Una de ellas, la más externa, recibe el nombre de corion. La más interna se llama amnios.

A los 10 días de la implantación, estas membranas se llenan de un líquido claro y todo el conjunto forma el saco amniótico, cuya misión principal es proteger al niño, además de hidratarle y permitirle el movimiento.

Las dos membranas del saco

El corion. Es la capa que cierra la bolsa, la más fuerte y frondosa, y proporciona al niño un espacio estéril alejado de la posible contaminación vaginal.

Tiene aspecto membranoso y contiene vellosidades con estructura genética idéntica a la fetal. Ya habrás oído hablar de la coriocentesis, una técnica de diagnóstico prenatal.

Pues bien, consiste en extraer una muestra de tejido de estas vellosidades y analizarlo, lo que permite determinar el sexo del bebé, detectar trastornos metabólicos e infecciones placentarias y realizar un estudio cromosómico del feto de forma inmediata.

Entre las ventajas de esta prueba están que puede realizarse antes que la amniocentesis, la prueba en la que se analiza el líquido (entre las semanas 8 y 11, frente a la 14 de la amnio) y que los resultados son más rápidos. Como desventaja: implica un riesgo de aborto ligeramente mayor que la amniocentesis (1% frente al 0,5%).

El amnios. Es la membrana interna que contiene el líquido y que está en contacto con el niño. Está unida a una vaina que envuelve al cordón umbilical.

Entre las dos membranas (el corion y el amnios) hay una capa muy rica en colágeno, fibroblastos y agua que permite que ambas se extiendan y se adapten al crecimiento del niño durante la gestación (no es igual el tamaño del saco amniótico en los primeros meses que en el noveno, cuando acoge a un bebé de 3 kilos y casi un litro de líquido).

Esta capa de colágeno funciona como un sistema de reparación, cerrando cualquier poro o fisura que aparezca en el saco amniótico. Por ejemplo, tras la punción que se realiza en una amniocentesis.

Pero, ojo, la reparación no es instantánea, por ello tras la prueba tendrás que estar entre 24 y 48 horas de reposo. El médico te recomendará lo mismo si por cualquier otra circunstancia se produce una fisura en la bolsa.

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