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Embarazo y tabaco son incompatibles

Lo mejor es que dejes de fumar antes de quedarte embarazada. Si ya lo estás, ponte en marcha para abandonar este hábito que os perjudica a ti y al hijo que esperas.

Sandra Sánchez
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Fumar y embarazo

Si estás planteándote tener un hijo, intenta dejar de fumar antes de su concepción. Tanto tú como él saldréis beneficiados y además, le ahorrarás una gran dosis de ansiedad durante tu proceso de desintoxicación.

Riesgos reales para el feto

La información es poder y actualmente se realizan multitud de estudios en todo el mundo sobre la influencia del tabaco en la gestación y en el feto: absolutamente todos coinciden en la importancia de que la embarazada deje de fumar. Se sabe que el tabaquismo aumenta el riesgo de aborto espontáneo, de bebés con crecimiento intrauterino retardado, de parto prematuro y de que los niños nazcan con un peso de hasta 420 gramos menos que los de las mujeres no fumadoras.

Además, hay investigaciones que relacionan el hecho de fumar durante la gestación con un mayor riesgo de que el bebé tenga labio leporino y paladar hendido.

Sin necesidad de ir a asuntos tan serios, para que te hagas una idea de cómo afecta este hábito al bebé, ten en cuenta que con cada calada que das a un cigarrillo el niño sufre una alteración cardiaca y cuando acabas de fumar necesita unos 45 minutos para reponerse.

Y después del nacimiento

Además, los cigarrillos que se fuman en la gestación tienen repercusión en tu hijo más allá de su nacimiento. Por ejemplo, los niños cuyas madres fumaron en el embarazo tienen muchas más papeletas que el resto para sufrir a lo largo de su infancia alergias y diversas enfermedades pulmonares, desde infecciones respiratorias hasta asma.

Y, más allá del plano físico, nuevas investigaciones demuestran que fumar en el embarazo aumenta dos veces y media el riesgo de que el niño desarrolle en el futuro un trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH).

Ponte en marcha ya

A pesar de que estos riesgos asustan, la mejor opción es que te olvides de culpabilidades y te pongas manos a la obra. Aún estás a tiempo de ahorrárselas a tu futuro bebé. Vas a descubrir que dejar el tabaco puede no ser tan difícil como crees. Aunque hayas fracasado en anteriores ocasiones, ahora cuenta con una baza tremendamente importante: en pocas ocasiones vas a estar tan motivada como ahora para dejarlo.

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