El sexo, permitido

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El sexo, permitido

La revolución hormonal propia de estos meses también afecta a tu vida sexual. Te decimos cómo, para que puedas seguir disfrutando de la intimidad con tu pareja.

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sexo embarazo

Salvo que tu ginecólogo diga lo contrario, podrás mantener relaciones sexuales completas con tu pareja hasta casi el final de la gestación. Y es que la penetración no perjudica al feto, como hace años se pensaba. Por un lado, es imposible que el pene llegue al útero. Y por otro, el futuro bebé está muy bien protegido, tanto por el tapón mucoso y el cuello uterino, que mantienen cerrado su habitáculo, como por el líquido amniótico y las membranas fetales, que amortiguan los movimientos producidos por el orgasmo.

Cambios en cada trimestre

Ahora bien, una cosa es que puedas y otra muy distinta es que te apetezca tener relaciones. Tan normal es lo uno como lo otro, porque cada futura mamá (y cada pareja) vive la sexualidad en este periodo de un modo diferente. Aún así, existen unas líneas generales sobre la curva del apetito sexual a lo largo del embarazo, que te detallamos ahora.

  1. Durante el primer trimestre. Las embarazadas suelen tener pocas ganas de relaciones debido al cansancio, al sueño constante, a las náuseas y al malestar generalizado. Tomar conciencia de lo que significa tener un hijo y pensar en el cambio que va a dar su vida también suele bajarles la libido.
  2. En el segundo trimestre. La situación cambia y en muchas embarazadas aumenta el deseo sexual y la facilidad para disfrutar del coito. Se debe a que ya han aceptado su nueva situación, a que han superado las molestias de los primeros meses y a la acción de la foliculina, una hormona femenina que se incrementa en la gestación y que hipersensibiliza las zonas erógenas, aumentando la excitación sexual. Tanto es así, que mujeres que nunca han tenido orgasmos los descubren en esta etapa.
  3. Al final de la gestación. El apetito sexual vuelve a disminuir. Físicamente, la inminente mamá se encuentra cansada y pesada. Y emocionalmente, está angustiada pensando en el parto, ansiosa por conocer a su hijo, preocupada por si se olvida de preparar algo... A ello se une que su volumen le hace sentirse poco atractiva y sin ganas de protagonizar una escena “de película”.

Muchos mimos y dulzura

Acepta que estos vaivenes en tu deseo sexual son debidos a la gestación y para evitar malentendidos con el futuro papá, habla con él y cuéntale cómo te sientes, coméntale tus miedos... Pídele que te acompañe al ginecólogo y consultadle juntos, entre otras cosas, todas las dudas que os surjan sobre vuestros encuentros sexuales. Tener las cosas claras os ayudará a disfrutar más de ellos.

El especialista os explicará que no podéis mantener relaciones con penetración si sufres pérdidas sanguíneas, tienes dilatado el cuello del útero, presentas una fisura en la bolsa de aguas, te han diagnosticado placenta previa, tienes antecedentes de parto prematuro o has sufrido algún aborto. Pero aun así, esto no implica que tu pareja y tú os abstengáis de demostraros cuánto os queréis. Los juegos amorosos, las caricias y las muestras de ternura son otro tipo de sexualidad que pueden sustituir al coito.

Si no padeces ninguno de estos problemas, el ginecólogo os dirá que podéis seguir manteniendo relaciones completas hasta la semana 36. A partir de ésta es posible que os recomiende evitar el orgasmo y la penetración, porque a veces las contracciones pueden provocar el inicio del parto.

Beneficios por triplicado

Hacer el amor durante el embarazo reporta múltiples beneficios a la pareja y al bebé:

  • Para la embarazada. Se siente querida y deseada a pesar de su notable aumento de peso, lo que le ayuda a estar más a gusto con su nueva imagen. Además, las relaciones sexuales contribuyen a mantener tonificada y elástica la zona pélvica, lo que le facilitará el trabajo del parto.
  • Para el futuro papá. Vive estos encuentros como una ocasión ideal para mostrarse especialmente protector con su pareja y con el bebé, por lo que se siente más realizado.
  • El bebé. También disfruta de la placentera sensación que experimenta su madre mientras hace el amor. Además, los balanceos rítmicos le resultan de lo más agradables y también está mejor oxigenado, debido a que durante el coito aumenta la afluencia de riego sanguíneo. Todo ello le hace sentirse aún más tranquilo y feliz dentro del útero de su madre.

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