Todo sobre tu tripa en el embarazo

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¿Por qué la tripa de embarazada es así por fuera?

¿Por qué es así por fuera?

Las tripas de las embarazadas son más o menos evidentes en función de su volumen y su forma. Esta notoriedad depende de diversos factores:

LA MUSCULATURA ABDOMINAL. Lo que más influye en una barriga “alta” o “baja”es el número de hijos que la mujer haya tenido. Cuando el abdomen está muy tonificado, la tripa tiende a estar alta. En cambio, si el abdomen está laxo por embarazos anteriores, la tripa suele estar más baja y prominente.

LA POSICIÓN DEL FETO. Si el pequeño está colocado transversalmente, la tripa es más ancha; si se pone
de pie, está más plana, y si el feto se coloca cabeza abajo, parece más picuda. No hay ninguna relación entre el sexo del bebé y la forma de la tripa.

LA MORFOLOGÍA MATERNA. Las mujeres grandes y de caderas anchas suelen tener menos tripa que las mujeres pequeñas y de caderas estrechas. Otra circunstancia que también hace que el vientre sea más notorio es la curvatura de la espalda. En algunas mujeres se produce una lordosis lumbar muy acentuada que hace que el abdomen esté continuamente presionado hacia afuera, lo que aporta a la tripa una apariencia más grande.

LOS EMBARAZOS PREVIOS. No sólo por la laxitud de los músculos, sino porque entre las semanas 30 y 32 el bebé se coloca cabeza abajo y si la mujer ha tenido más hijos, el pequeño puede ascender y descender por su pelvis, que está “dada de sí”, hasta que finalmente se encaje. Cada vez que suba y baje, el niño hará que la tripa de su madre parezca más grande o más pequeña, más alta o más baja.

ESTO ES LO QUE HAY DENTRO

Si tuvieras una ventanita en tu tripa para poder ver lo que hay en su interior, te sorprenderías mucho al comprobar cómo va cambiando en estos meses.

LA PLACENTA. Diminuta al principio de la gestación, al final de la misma pesará sobre el 15% del peso de tu hijo y parecerá una torta de 20 cm de diámetro.

EL LÍQUIDO AMNIÓTICO. Entre las semanas 28 y 33 es cuando más cantidad se tiene y lo normal es llegar al final de la gestación con un litro o litro y medio.

EL ÚTERO. En una mujer que no está embarazada, el útero suele pesar 100 g y medir unos 9 cm de largo. En el tramo final de la gestación esta cavidad puede llegar a pesar 1 Kg y medir alrededor de 35 cm.

EL FETO. Tu pequeñín, que sólo pesaba 2 g y sólo medía 4 cm en el segundo mes de embarazo, pesará alrededor de 3 Kg y medirá unos 50 cm cuando nazca.

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