Las doulas en el embarazo, parto y postparto

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Doula, ¿quieres una?

¿Necesitas una persona experta que esté a tu lado y te apoye en alguna etapa de tu maternidad? Quizá pueda ayudarte una doula.

Gemma Cardona. Asesora: Clara Vergés, doula, cofundadora coordinadora de la Asoc. Mares Doules.

doula

Hace años las mujeres vivían la maternidad permanentemente acompañadas: hermanas, la propia madre, vecinas o amigas próximas estaban siempre a su lado.

Hoy día se ha perdido en parte esa red de complicidades tan cercana y, en cierta forma, las doulas vienen a suplirla. Son mujeres (actualmente en España, salvo rarísimas excepciones, no hay doulas hombres), en su mayoría madres, que se ponen a disposición de otras mujeres para ayudarlas en el embarazo, el parto y el postparto.

Una doula te ofrece su experiencia para que vivas esta etapa de la manera más plena. ¿Cómo? Creando un entorno agradable y adecuado y cuidando de ti para que te encuentres bien y tengas energía, lo que hará que vivas en plenitud el embarazo y las primeras semanas del bebé. Eso sí: su función es de apoyo físico y emocional; las doulas no están capacitadas para realizar ningún tipo de examen médico (ése es trabajo de comadronas o médicos). Sí pueden ofrecerte sus conocimientos –algunas incluso tienen formación en terapias naturales–, pero no intervienen en decisiones.

Su papel es, por decirlo de algún modo, más presencial. Y entre sus cualidades deben estar la capacidad para escuchar y la discreción. Se trata, en definitiva, de utilizar la empatía para ayudarte. ¿Y cuántas veces una sonrisa o un abrazo a tiempo han sido mucho más efectivos para reconfortarte que cualquier otra cosa?

Qué puedes pedirle

Las doulas no tienen una preparación académica concreta, no existe ninguna titulación ni enseñanza reglada al respecto (algo que piden muchas de ellas). Sí tienen formación sobre la fisiología del embarazo, parto y puerperio, imprescindible para identificar cuándo se encuentran ante un problema y cuándo no.

Su trabajo dependerá en gran medida de tus necesidades. Cuéntale cómo te sientes, qué necesitas, dónde te resultaría útil su ayuda...

  • Mira lo que puedes esperar de sus servicios:
    Durante la gestación. La doula puede compartir contigo tu plan de parto o ayudarte a hacerlo, atender tus dudas, darte asistencia práctica (por ejemplo, en los preparativos del parto) y, por supuesto, ayudarte a afrontar los malos momentos o problemas que puedan surgir.
  • En el nacimiento de tu hijo. A partir de la semana 37 del embarazo mantendrá contacto telefónico y estará disponible a modo de guardia para cuando empiece el parto (normalmente las doulas se coordinan entre sí, de forma que si llegado el día ocurriera algún imprevisto y tu doula no pudiera asistir, tendrías a una sustituta preparada). Su función es acompañarte desde que empieza el trabajo de parto, yendo a tu casa si lo prefieres o directamente al lugar donde hayas elegido parir. A menos que tú indiques lo contrario, la doula estará presente durante todo el parto, apoyándote, cuidando que se respeten tus deseos y colaborando con el personal sanitario si se da el caso. En otros países europeos como Francia u Holanda esto es muy habitual. En Alemania el servicio incluso está costeado por la Seguridad Social. Sin embargo, en España muchos hospitales ponen pegas a que las doulas entren en el paritorio, así que si ésa es tu intención, sería bueno que lo indicaras de antemano. Después del parto la mayoría de las doulas hacen una última visita a la nueva madre, ya sea en el hospital o en el domicilio.
  • En los días posteriores. Su principal cometido es dar apoyo en la lactancia y los cuidados del bebé y ayudarte con la intendencia. Si necesitas ayuda con la limpieza o el cuidado de tus otros hijos, puedes pedírsela. Los primeros días serán de caos y una mano amiga te será útil.

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