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Gimnasia para perezosas

No te esfuerzas, no sudas, no te cansas...

¿Estás embarazada? Puedes ejercitar tus músculos mientras esperas al autobús, al hacer la comida o cuando hablas por teléfono. Con estos ejercicios de gimnasia fácil ni siquiera notarás que estás preparando tu cuerpo para tener un buen parto.

Eva Calvo

Todo el mundo te dice lo importante que es el ejercicio durante el embarazo, pero es natural que con este calor te dé una pereza enorme ponerte a hacer gimnasia.

No te preocupes, hay posturas, movimientos y estiramientos que puedes practicar en el día a día para mantenerte en forma sin apenas darte cuenta y sin necesidad de ponerte el chándal.

Lo que te proponemos es que crees una rutina muy sencilla que reforzará y dará más elasticidad a los grupos musculares que intervienen en el trabajo de parto, que mejorará tu capacidad pulmonar y sanguínea, que aliviará algunas molestias típicas del embarazo, al tiempo que mejora tu estado de ánimo, y que también te ayudará a recuperarte mejor una vez que haya nacido el bebé.

Eso sí, antes de ponerte a ello, ten en cuenta los consejos que te ofrecemos sobre la forma de realizarlos:

  • Cuida la respiración. A pesar de que ninguno de estos ejercicios se considera de alto impacto, es muy importante que mantengas un ritmo de respiración adecuado mientras los haces. Aunque parezca obvio, debes respirar todo el tiempo mientras hagas el ejercicio, exhalando el aire cuando realices el esfuerzo.
  • No te canses. Como término medio, se recomienda realizar entre 5 y 10 repeticiones de cada ejercicio. Para los que se centran en el estiramiento de determinados grupos musculares bastará con que mantengas la postura unos 20 segundos. Una forma muy sencilla de saber si te estás sobre-esforzando es comprobar que puedes continuar hablando normalmente mientras los haces, sin signos de fatiga o de respiración entrecortada.
  • Adáptate a tu estado. A medida que avanza la gestación tu cuerpo va a estar sometido a más y más esfuerzo, por lo que te vas a encontrar más cansada. Las necesidades de nutrientes de tu hijo aumentan, el crecimiento del útero desplaza tus órganos internos, tu organismo retiene más líquidos… Es fundamental que reconozcas tus limitaciones y que te adaptes a ellas.
  • Consulta al ginecólogo. Si tu embarazo se desarrolla con normalidad, tu médico será el primero que te recomiende la práctica de estos ejercicios. Ahora bien, en caso de que hayas tenido cualquier tipo de complicación, no te pongas a hacerlos antes de consultárselo.

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