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Cómo prevenir anomalías congénitas

Controles médicos, el test de cribado prenatal y unos hábitos de vida saludables, son básicos para lograrlo.

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Cómo prevenir anomalías congénitas

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) al año fallecen en el mundo, durante el primer mes de vida, alrededor de 270.000 niños a causa de anomalías congénitas (entre ellas: problemas cardiacos, espina bífida, labio leporino, síndrome de Down).

Existen muchos tipos de anomalías, aunque las más comunes, presentes en un 65% de los casos, son de origen multifactorial o poligénica. Las de origen cromosómico suponen el 10% de las detectadas durante la gestación. Entre estas últimas se encuentran el Síndrome de Down y otras menos habituales como el Síndrome de Edwards o el Síndrome de Patau.

"Es muy importante que la madre se realice pruebas prenatales para descartar la presencia de este tipo de malformaciones", asegura Dolors Soria, ginecóloga del Centre Emai del Grupo ASPY.

Controles ginecológicos

Durante la gestación es conveniente que la futura madre esté bien controlada por su médico. Además de las pruebas y visitas que el ginecólogo considere oportunas para el correcto seguimiento del embarazo, tendrá que hacerse el Test de cribado del primer trimestre. Es posible que en funcion de los resultados y teniendo en cuenta factores como la edad materna (los defectos cromosómicos aumentan cuando la edad es superior a 35 años), antecedentes de anomalías cromosómicas en gestaciones anteriores, el estado socioeconómico, los hábitos de vida y el tipo de alimentación que la madre tenga, el especialista recomiende después, la realización de una amniocentesis.

El Test de cribado es una prueba inocua, con una altísima eficacia, que se ofrece con independencia de la edad materna. Se realiza mediante un análisis de sangre de la embarazada (entre las semanas 8 y la 10 de gestación) y se estudian dos valores: la fracción beta de la hormona hCG y la proteína placentaria asociada al embarazo (PAPP-A).

Se completa con una ecografía que se realiza entre las semanas 12 y 14 de gestación en la que se valora la longitud del feto (céfalo-nalga), su anatomía en general y el pliegue nucal (translucencia nucal). En algunos centros también se valora mediante doppler un vaso sanguíneo cercano al corazón fetal.

Todos estos marcadores son analizados según unos patrones de riesgo y según los resultados, si estos son elevados, se ofrece a la madre la posibilidad de someterse a una amniocentesis, una prueba invasiva no exenta de riesgo (entre el 0,5% y el 1% de sufrir un aborto).

También es posible realizar un test de cribado en el segundo trimestre (entre las semanas 14 y 20 de gestación). Mediante análisis de sangre, este test incluye la fracción beta de la hCG, la alfaproteina, el estriol y la inhibina A.

Para prevenir: buenos hábitos y mejor alimentación

Aunque existen anomalías congénitas irremediables hay otras que sí se pueden reducir siguiendo unas pautas preventivas adecuada:

Las revisiones médicas antes del embarazo son muy importantes para descartar, identificar o tratar problemas de salud que puedan representar un riesgo para el feto. Además es imprescindible que la madre siga una dieta equilibrada que le aporte los nutrientes necesarios (ácido fólico, calcio, hierro, entre ellos) y eliminar sustancias nocivas como el alcohol y el tabaco. Por último es necesario que la madre esté correctamente vacunada, en especial contra la rubeola y la varicela", indica Dolors Soria.

Si quieres saber más sobre las pruebas que se realizan durante el embarazo, pincha aquí.
Y si quieres saber todo sobre la amniocentesis, mira aquí.

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