Deportes permitidos y prohibidos en el embarazo

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Ejercicios permitidos durante el embarazo

Adapta tu ejercicio a tu embarazo y cambia de deporte si es preciso en estos meses.

David Ruiz y J. C. Siegrist Asesora: Carmen Zabau, jefa de Diagnóstico Prenatal del Institut Marqués de Barcelona.

embarazada haciendo gimnasia

Debutantes e iniciadas

¿Eres una mujer deportista? ¿O nunca has practicado deporte? Si tu respuesta es la segunda, no pienses que por estar embarazada tienes vetado el ejercicio.

Puedes dar paseos a buen ritmo, de media hora, sin agotarte. La natación y los movimientos en el agua (si no sabes nadar, hazlos donde no te cubra) también son muy aconsejables.

Lo ideal es ir a una piscina tratada con ozono, no con cloro, y con el agua templada, si es posible. “Media hora, tres días a la semana, ayuda a estar en forma, incrementa la resistencia, pone en sintonía a la madre y al bebé y favorece el sistema respiratorio”, dice la ginecóloga Zabau.

La bicicleta por sitios llanos es ideal para mantener los músculos tonificados y el corazón activo. “Pero al avanzar la gestación es mejor la bicicleta estática para evitar caídas”, recomienda la doctora.

También puedes practicar, incluso como iniciación, el golf de aficionados, la danza del vientre...

Y hay otras actividades que son especialmente beneficiosas si estás encinta. “Tres horas semanales de yoga, con asanas y respiraciones específicas para embarazadas, relajan cuerpo y mente y preparan a la mujer para el prolongado esfuerzo del parto”, mantiene nuestra asesora.

Por su parte, los estiramientos, la pelota suiza o el Pilates favorecen la circulación en el área abdominal y aumentan la flexibilidad y la resistencia.

No es una competición

Ahora bien, cuando una mujer practica un deporte de forma habitual, ¿puede seguir entrenando durante la gestación?

En principio, sí, salvo que se trate de una práctica arriesgada o exista algún problema en el embarazo (siempre debemos consultarlo previamente con el médico).

“Se pueden practicar los deportes que ya se dominaban antes de quedarse embarazada, siempre y cuando se hagan bajo la premisa de que se trata de un entretenimiento, no de una competición”, insiste Zabau.

Un buen ejemplo es el de las mujeres que disfrutan corriendo y siguen haciéndolo en el embarazo. Sólo deben modificar un poco su rutina, para no agotarse, y dejarlo en los últimos meses, cuando tienen menos equilibrio por el volumen de la tripa y más riesgo de torceduras por la relajación de los ligamentos.

En cuanto a los trimestres, en el primero hay más riesgo de aborto, por lo que es muy importante evitar el sobreesfuerzo, y en el tercero te agotarás pronto y tienes más riesgo de sufrir caídas.

Por eso “el mejor momento es el segundo trimestre, que además es la época en la que mejor se encuentra la mujer tanto a nivel mental como físico”, explica la ginecóloga.

La práctica deportiva tiene que ser moderada para no poner en riesgo al bebé. El “test de hablar” sirve para conocer el límite que no se debe sobrepasar: “Si no puedes mantener una conversación normal mientras haces el ejercicio, baja la intensidad”, aconseja la doctora.

Además, debes interrumpir inmediatamente la actividad y consultar al médico si se produce alguno de los siguientes síntomas: mareo o desfallecimiento, palpitaciones, falta de aliento, dolores en el pubis, en la espalda o en cualquier zona y, por descontado, hemorragia o un mínimo sangrado, pérdida de líquido amniótico, golpe en el vientre o disminución de los movimientos fetales.

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