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Ir al dentista en el embarazo

Lo ideal es ir al odontólogo antes de quedarse embarazada para que lleve a cabo cualquier tratamiento que considere necesario.

Eva Calvo. Asesores: Dra. Jorgina Estany, especialista en Estomatología, y Dr. David Herrera, doctor europeo en Odontología y vicepresidente de la SEPA
Ir al dentista en el embarazo

Acudir al dentista antes del embarazo te ayudará bastante para el cuidado de tu boca durante la gestación, una simple limpieza de boca reducirá muchísimo la aparición de la gingivitis del embarazo.

Dicho esto, no es necesario que te agobies si estás embarazada y aún no has ido al dentista, lo más probable es que tu tocólogo te lo sugiera una vez que pases los primeros tres meses y aún estarás a tiempo de iniciar un tratamiento en caso de que sea necesario. “Se pueden realizar empastes, limpiezas de boca, raspado radicular cuando la infección bacteriana ya ha formado bolsas subgingivales, colocación de prótesis... Se intentan evitar las cirugías complejas, los implantes y el blanqueamiento, para no irritar la encía y no aumentar así la sensibilidad dental. En caso de que la paciente requiera una endodoncia, muchas veces realizaremos el tratamiento de urgencia y dejaremos para después del parto el sellado de los conductos”, explica la doctora Estany.

Durante el primer trimestre se intenta reducir al mínimo cualquier intervención, ya que es cuando se están formando los órganos de tu bebé y es mejor que no estés expuesta a ningún tipo de medicación.

En el tercer trimestre también se intenta evitar tratamientos que no sean imprescindibles. Y si se tienen que hacer, se llevan a cabo pidiendo a la madre que se tumbe sobre el lado izquierdo para evitar el síndrome de la vena cava inferior, que se produce cuando al estar boca arriba, el útero dificulta el retorno venoso, pudiendo comprometer la correcta oxigenación del feto.

No te preocupes, estás en buenas manos

Así, el especialista que te atienda, además de consultar a tu tocólogo, tratará de llevar a cabo los tratamientos más invasivos (empastes cuando hay caries, pequeñas cirugías, extracciones…) en el segundo trimestre, y siempre que le sea posible evitará la exposición a medicamentos y otros factores teratógenos. “Por ejemplo –dice la doctora Estany–, cuando hay una infección en la encía realizamos el desbridamiento y las curas necesarias, pudiendo evitar en muchas ocasiones el uso de antibióticos y recetando desinfectantes en enjuagues”.

Aun así, no siempre es posible posponer los tratamientos. Pero en caso de que se tengan que realizar puedes estar tranquila, ya que ni las técnicas diagnósticas ni el tratamiento van a afectar a tu bebé:

  • Radiografías. Se utilizan técnicas con dosis muy bajas de radiación (radiovisografía) y se usa una película radiográfica de alta velocidad para que las dosis recibidas sean mínimas. Además, siempre se protege el abdomen y el pecho de la futura mamá con un delantal de plomo.
  • Anestésicos. “Podemos utilizar anestésicos locales con moderación durante todo el embarazo, pero se evita la epinefrina en las embarazadas con hipertensión arterial”, explica la doctora Estany.
  • Antibióticos. Cuando existe una infección aguda, a veces es necesario el tratamiento con antibióticos. Es probable que tu dentista decida consultar con el tocólogo antes de prescribirte uno, aunque se consideran seguras las penicilinas (amoxicilina y ampicilina) y las cefalosporinas.
  • Analgésicos. El más recomendado es el paracetamol, ya que actúa sobre el sistema nervioso central y atraviesa mínimamente la barrera placentaria.

Con estos cuidados bucales, no dudes que podrás lucir tu mejor sonrisa durante los nueve meses de embarazo.

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