Cambios físicos en la gestación

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Cambios físicos en la gestación

Por qué se producen

Los cambios físicos de la gestación pueden hacer que te sientas más guapa y a gusto que nunca… o que tengas molestias y no te veas nada favorecida. Hay motivos y hay soluciones.

Textos: J. C. Siegrist. Asesor: J. I. Zúñiga, tocoginecólogo.

cambios físicos en el embarazo

A lo largo de los nueve meses que dura el embarazo, tu cuerpo va a sufrir ciertos cambios que en algunas ocasiones serán agradables y otros no tanto. Para que no te pillen por sorpresa te los contamos. Toma nota.

EL CABELLO

Ahora te crece más fuerte y abundante debido al alto nivel de estrógenos (y por la mejora en la alimentación y los hábitos). Puede incrementar su tendencia a graso. Utiliza champús suaves y naturales, hipoalergénicos y evita tratamientos agresivos o tintes químicos.

La nariz

Puede estar congestionada porque las mucosas se hinchan, por el cambio hormonal: mantén el ambiente humidificado y aplícate suero fisiológico varias veces al día. Hay más sensibilidad olfativa. Y los sangrados son más frecuentes, pues hay vasodilatación.

El cutis

Tu cara luce saludable por las hormonas. Pero si tu piel es grasa puedes tener acné (habla con el dermatólogo). Para prevenir el cloasma (manchas marrones en la frente, pómulos y labio superior), utiliza protección solar en esas zonas. Si te ha salido ya no uses despigmentantes hasta después del parto, cuando lo diga el médico; se suele quitar sin tratamiento. Maquíllate para disimularlo (recuerda hacer una prueba de alergia).

El vello

Lo normal es que su crecimiento se ralentice, pero en algunos casos puede crecer más y más rápido, saliendo incluso en zonas que antes no tenías. En cualquier caso, no uses láser, ni luz pulsada ni cera caliente para depilarte. En cambio, puedes utilizar cera fría, pinzas o maquinilla. O decolorarlo, haciendo antes una prueba en una zona pequeña, por si te da alergia.

Las manos

A veces se hinchan (avisa si ocurre de repente y va asociado a hinchazón en cara y pies); en previsión, quítate los anillos. A algunas embarazadas, el síndrome del túnel carpiano (un nervio “pinzado”) les provoca hormigueo y debilidad en los dedos. Hasta que mejore (tras el parto), ponte hielo en la muñeca y mantén las manos en alto siempre que puedas (al dormir, ponlas sobre la almohada).

Las piernas

Se cansan porque soportan mucho peso, porque la circulación sanguínea de retorno se ralentiza (haz ejercicio, no cruces las piernas al sentarte y no las expongas al sol ni al calor, para prevenir las varices) y porque retienes líquidos (haz ejercicio, date masajes, bebe más líquidos…). Puedes sufrir calambres en las pantorrillas; coméntaselo al médico si se repiten, te recetará suplementos de calcio y potasio. Cuando te dé uno (suele ocurrir cuando estás dormida), cógete los dedos del pie y empújalos hacia ti, en dirección a la espinilla.

Los tobillos

Se te pueden hinchar al acabar el día (el edema desaparece con el descanso; si no es así, avisa al médico). Procura no permanecer mucho tiempo de pie, cambia de postura o de pie de apoyo, haz ejercicios de rotación de tobillos, date masajes drenantes, báñalos en agua con sal… y descansa. Utiliza un calzado que transpire, que no te apriete, que te sujete bien el pie (estás más expuesta a las torceduras, por la laxitud de los ligamentos) y con un tacón ancho de unos 2-4 cm.

La piel del vientre

Se estira muchísimo. Protégela del sol, aplícate antiestrías desde el tercer mes e hidrátala por el día y por la noche para que no te pique (el prurito del embarazo es normal, pero debes decírselo al médico por si se debe a un problema de hígado). A algunas mujeres, a partir de la semana 28 se les sale un poco el ombligo (normalmente vuelve a meterse después del parto). Y puede salirte una línea oscura y a veces con pelitos que va desde el pubis hasta el ombligo; es la línea alba o línea nigra, que suele desaparecer algunos meses después del parto.

Los senos

Ganan volumen y peso desde el principio y están más sensibles; elige sujetadores de tu nueva talla, de algodón, cómodos y con tirantes anchos. Para reforzar los pectorales, date duchas con agua fresquita en el pecho y practica el ejercicio de apretar una mano contra otra. Además la piel se estira: hidrátala por dentro y por fuera, bebiendo más agua y dándote masajes en círculo con crema hidratante y con antiestrías. Y protégela del sol. Por último, con los meses la areola se oscurece y los pezones se vuelven más prominentes. En las semanas finales no conviene estimularlos. Si segregan gotas de calostro o leche, es normal; mantén la higiene y usa discos empapadores.

Las encías

Están más sensibles y pueden sangrar. Para prevenirlo, come manzanas a mordiscos (bien lavadas). Y si ya te ocurre, cambia a un cepillo más suave, un dentífrico para encías sangrantes y un colutorio antiséptico sin alcohol. Las caries pueden empeorar rápidamente, porque el metabolismo está acelerado y el bebé demanda calcio. Recuerda visitar al dentista al menos dos veces en el embarazo.

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