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Alergias e intolerancias alimentarias, así se diagnostican

... Y así se manifiestan si tu hijo sufre alguna de ellas.

David Ruiz. Asesora: Ángela Claver, pediatra y experta en alergias del hospital Dexeus de Barcelona
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Alergias e intolerancias alimentarias, así se diagnostican

La alergia es una reacción que afecta siempre al sistema inmunológico. Únicamente sucede en los niños que se han sensibilizado previamente al alimento, por lo que pueden haberlo ingerido con anterioridad sin que les haya producido ninguna reacción. “La predisposición genética juega un rol importante”, advierte la doctora Ángela Claver. Por eso es posible que pueda ir asociada a otras manifestaciones alérgicas (cutáneas o respiratorias, principalmente).

La intolerancia alimentaria, en cambio, se origina principalmente por el defecto de alguna enzima –la más frecuente, la lactosa– responsable de la metabolización de ese alimento. “El sistema digestivo de los niños está en fase de desarrollo, y en ocasiones sus barreras intestinales aún no están totalmente formadas, por lo que cualquier proceso vírico o infeccioso puede alterar la permeabilidad intestinal y hacer que los alimentos se absorban de forma anómala”, explica Ángela Claver. La intolerancia alimentaria también puede estar provocada por alteraciones farmacológicas o por intoxicaciones de diversos tipos. 

¿Cómo se manifiestan?

Los síntomas de la alergia alimentaria suelen ser más fáciles de detectar que los de la intolerancia. “Tras la ingesta de un producto se produce una reacción de manera casi inmediata o en un plazo no superior a las dos horas. Normalmente la media es de unos 30 minutos, más o menos”, explica Ángela Claver. Poco importa la cantidad, puesto que a veces, por muy poca que sea, puede desencadenar una reacción grave en los niños altamente sensibles. “Tras ingerir el alimento, de repente se pone a toser, se le hincha la cara, vomita o le salen ronchas en la piel. Estos son síntomas claros de alergia”, ilustra la pediatra. Las reacciones más frecuentes son de tres tipos: cutáneas, respiratorias o digestivas. “Alrededor del 65 % son en la piel. Sobre todo ronchas que aparecen alrededor de la boca. Incluso en ocasiones un picor dentro de la cavidad bucal, hinchazón de labios y párpados. El 20 % son digestivas inmediatas, es decir, al poco de tomar el alimento, vomita, lo que ayuda a identificar rápidamente la causa. Y un 15 % son respiratorias. Son graves las bronquiales y en cambio las rinitis no lo son”, explica Ángela.

La intolerancia, sin embargo, suele manifestarse más a largo plazo y tiene unos síntomas bastante característicos. “Los más comunes en edades tempranas suelen ser las digestiones pesadas y lentas, el estreñimiento y la diarrea (acuosa, amarillenta y ácida en el caso de la lactosa), gases y flatulencias, dolor abdominal, apatía general e incluso dolores de cabeza”, enumera Ángela Claver. En algunos casos puede haber retraso en el crecimiento, talla y peso, lo que en ocasiones es un signo para que el pediatra pueda evaluarlo mejor.

¿Cómo se diagnostican?

Para la alergia se realiza el prick test. “Es una prueba cutánea nada dolorosa que consiste en poner unas gotas en el brazo del niño y observar su reacción. Normalmente se usan sustratos comerciales pero cada vez hay más interés por hacerlo con el alimento fresco, es decir, aplicarle el producto directamente en la piel y rascarle”, cuenta Ángela Claver. Además se suele pedir un análisis de sangre para confirmar los resultados. “Lo realmente importante es ver cómo se encuentra un niño ante la ingesta de un producto. Si  lo come y lo tolera nunca hay que quitarle el alimento en cuestión”, insiste. Y alerta de una práctica que hay que desterrar: “Se están haciendo dietas muy duras a niños que no lo necesitan”. 

Por otra parte, para diagnosticar la intolerancia alimentaria se realizan tres pruebas: el análisis de sangre, la prueba genética y la de hidrógeno espirado, consistente en dar una cantidad de lactosa al niño y comprobar si es absorbida por las bacterias. “Tiene que soplar en una bolsita, es decir, que se trata de una prueba sencilla”, ilustra la pediatra del hospital Dexeus de Barcelona.

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