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¡Calma! Nunca zarandees al bebé

Los nervios, la inseguridad, el estrés del día a día y... el bebé que no para de llorar. ¡Jamás lo zarandees!

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El cansancio, la falta de sueño, el estrés, el sentimiento de incapacidad que surge durante los primeros meses son sensaciones y sentimientos que pueden verse acrecentados en los nuevos padres si el bebé llora sin parar. Es importante tener en cuenta que el llanto es la forma de comunicación básica de todos los bebés, es la manera de reclamar alimento, atención, brazos o cambio de pañal. Y que hay pequeños más llorones que otros. Un bebé sano puede llorar durante mucho tiempo al día y más si padece cólicos del lactante

Los cólicos son un trastorno muy común en el bebé, es un proceso benigno y transitorio que está relacionado con la inmadurez de su aparato digestivo y que desaparece con el tiempo, sin dejar secuelas ni afectar al peso ni a la salud del niño.
Mientras se manifiestan, generan molestias acusadas y dolores abdominales en el bebé que responde con llanto inconsolable y encogimiento de piernas. Se considera que un bebé padece cólicos del lactante si llora de forma desconsolada durante al menos 3 horas al día, 3 días a la semana y durante 3 meses.

Tranquilos, las crisis de llanto son transitorias

Como ves, es algo habitual, es temporal y no precisa ningún tratamiento. Pero sí exige mucha paciencia y templanza por parte de los padres. A pesar de la crispación de nervios que los cólicos pueden generar, hay que tratar al bebé con muchísima delicadeza durante las crisis de llanto.
Jamás se le puede zarandear ni soltarlo con desdén sobre la cama, porque las consecuencias pueden ser muy graves. La sacudida brusca de su cabeza hacia delante y detrás hace que su cerebro choque contra los huesos del cráneo, lo que puede generar lesiones cerebrales, edema, hemorragia retiniana, etc.

Se conoce médicamente como Trauma Craneal No Accidental (TCNA) y lo habrás oído nombrar como Síndrome del bebé zarandeado.

El Hospital Universitario 12 de Octubre, de Madrid y la Fundación Mutua Madrileña han lanzado una campaña de concienciación para alertar a padres y cuidadores de bebés sobre el peligro de zarandear a un bebé para intentar consolar su llanto (puedes leer el díptico de esta campaña aquí)

Los efectos externos de un bebé zarandeado son casi imperceptibles, pero el daño interno puede ser muy importante (además de los descritos anteriormente, puede aparecer hemorragia intracraneal, edema cerebral y fracturas óseas ocultas).

Según datos de este hospital, desde el año 2002 se han registrado 24 casos de bebés zarandeados de entre 1 y 8 meses, de los que 4 fallecieron. El 91% tuvo que ser ingresado y atendido en la UCI Pediátrica y uno de cada tres tuvo que ser operado de urgencia.

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Ante una crisis de llanto del bebé, antes de perder los nervios, los expertos recomiendan seguir estas pautas:

  • JAMÁS zarandear al bebé.
  • Asegurarse de que no tiene hambre, frío o calor y que el pañal está limpio.
  • Comprobar si presenta fiebre o signos de enfermedad.
  • Poner al bebé al pecho.
  • Poner al bebé piel con piel.
  • Pasearle apoyado en el hombro o con su tripa sobre el brazo de los padres.
  • Salir de paseo en el cochecito o en el vehículo familiar (siempre en su silla de seguridad)
  • Turnarse con otra persona mientras dura el cólico.

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