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El bebé y el perro, grandes amigos

La convivencia de vuestro pequeño con este amigo de cuatro patas dará paso a una amistad muy especial; solo hay que saber encauzarla.

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El bebé y el perro, grandes amigos

Durante los primeros meses de vida del bebé apenas era consciente de la existencia de este miembro de la familia tan particular, pero una vez que se suelta a gatear, a ponerse de pie y a andar, el perro le llama tanto la atención que no puede resistir las ganas de ir tras él para atraparlo.

Medidas para que todo vaya bien

En esta etapa, para evitar sustos, debéis tomar unas medidas preventivas:

No dejéis a solas a estos dos personajes.

Intentad hacer sociables a los dos, procurando que se respeten mutuamente en los momentos de sueño, comida y descanso. Al perro debéis prohibirle lamer la cara al niño y coger sus cosas con la boca (peluches, ropita, biberones...). Y al pequeño tenéis que repetirle una y mil veces que no le tire de las orejas ni de la cola, que no toque su plato de comida, que no le meta la mano en la boca, que no le pegue y que no comparta con él su pan ni sus galletas. También es importante advertirle que no le grite.

De momento es muy pequeño y sois vosotros quienes deberéis estar atentos para lograr que vuestro hijo respete estos límites, pero es bueno que empecéis a marcárselos ya, para que desde una edad tan temprana se percate de que el perro no es un juguete, sino un ser con sentimientos que necesita que lo quieran y que lo traten bien.

Por supuesto, el perro debe estar limpio, vacunado y desparasitado, y al niño debéis lavarle las manos siempre después de que juegue con él.

Una relación súper especial

Observaciones realizadas con bebés y perros han demostrado que la relación que se crea entre ellos es mucho más estrecha que la que surge entre perros y adultos, porque como ninguno de los dos habla, se comunican con gestos y miradas, que son los principios básicos de la comunicación y que los mayores tenemos más olvidados.

Sin apenas daros cuenta, el perro pasará a ser alguien fundamental en el desarrollo de vuestro hijo: se convertirá en un compañero de juegos incondicional e incansable, que incitará al pequeño a echar a andar, le ayudará a exteriorizar sus sentimientos, le enseñará a contar con los demás y a tener en cuenta sus necesidades y le hará intuir que existen conceptos importantes para la convivencia como la responsabilidad y el compromiso.

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