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Bebé: ¿es bueno que esté en el corralito?

Usado con moderación, el parque para bebés o corralito es un accesorio muy útil para ti y para tu hijo. Él aprende sin riesgos a entretenerse solo y a ti te permite tomarte un respiro.

Isabel Álvarez, psicóloga
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Bebé: ¿es bueno que esté en el corralito?

Tu hijo no tardará más de dos días en acostumbrarse a estar a gusto en el parque o corralito... siempre y cuando a ti te parezca bueno y agradable para él. Ahora tu hijo está muy conectado con tus emociones y detecta al instante cualquier atisbo de malestar o de culpa que puedas sentir por meterle “ahí”. Por eso es conveniente hacer una revisión de algunas normas de buen uso. Así podrás sacar un mayor partido del corralito y disfrutar tranquila de sus muchas ventajas.

Así le gustará estar

Muchos bebés al año de edad rechazan el parque por miedo al abandono. Para evitarlo, lo mejor es que al principio estés cerca y juegues e interactúes con tu hijo. Luego podrás ir dejándole solo a ratitos para que se vaya habituando.
Aun así, si puedes, lleva el parque donde tú estés para que no te pierda de vista. Y si vas a estar moviéndote por la casa, pásate a verle a menudo y háblale desde la distancia.
En todo caso, no le tengas dentro más de 30 minutos seguidos y limita su uso a dos o tres veces al día para que no se canse de él.

Puede mirar y actuar

Hay dos razones de peso a favor del uso del corralito:

  • Desde él tu hijo puede contemplar lo que hay y lo que sucede a su alrededor. Esto contribuye a mejorar su capacidad de observación y de atención.
    Anota: varía la ubicación del parque y así recibirá estímulos visuales diferentes.
  •  En él puede practicar ejercicios que fortalecen sus músculos sin riesgo de caídas: sube y baja agarrándose a los barrotes hasta que aprende a dejarse caer sobre el culete; se desplaza sujeto a la barandilla, se detiene sin sujetarse...
    Anota: todo ello le ayuda a mejorar su estabilidad y le anima a dar sus primeros pasos.

Él seguro, tú tranquila

Evita peligros vigilando que su parque cumpla las normas de seguridad de la Unión Europea.

  •  Materiales no tóxicos, sin aristas ni piezas que se desprendan.
  •  Base firme y estable y si tiene ruedas, al menos dos con bloqueo.
  •  Las paredes, de 55 cm de altura como mínimo para que no pueda salirse.
  •  Los barrotes han de quedar fijos y bloqueados y deben tener una distancia entre ellos que impida que el niño introduzca la cabeza (no más de 6 cm).
    Si es de malla, sus agujeros no deben superar los 7 mm para que no le quepan los deditos.
  • No coloques una segunda colchoneta sobre la del parque ni dejes cerca de sus manos cuerdas (como la de las cortinas) o cables (lámpara, humidificador, etc.).
  • No pongas el parque junto a la calefacción, ni al lado de ventanas, enchufes o muebles con picos.
  • No ates juguetes con cuerdas o lazos, para evitar el riesgo de estrangulamiento. Los juguetes han de estar sueltos.
  • El niño puede morder la barandilla, asegúrate de que no arranca trocitos, con los que podría ahogarse.

Déjate guiar por la reacción del niño

El niño ha de verlo como una zona de juego y sentirse cómodo en él.

  •  Si llora, sácale e inténtalo en otra ocasión. Así facilitas que pueda vivirlo como un lugar apetecible.
  •  Si le notas inquieto o nervioso o si acabas de regañarle, no le introduzcas; hará una mala asociación y le costará entrar de nuevo.
  •  Si da señales de aburrirse o de querer salir tras estar un rato, sácale. Favorecerás que quiera repetir.
  •  No lo utilices como método de castigo y jamás le metas a la fuerza; haría un rechazo difícil de remontar.

Es curioso

Al estar en el corralito, un espacio reducido y cerrado, el niño se siente seguro y se centra más en su juego. Deja a su alcance dos o tres juguetes (más le agobiarán) que no sean grandes (para que no se suba a ellos).

Categoría: Psicología
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