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Beneficios de reptar para el bebé

Sobre los siete meses, si lo propicias, tu hijo empezará a desplazarse reptando, un ejercicio que le fortalece los músculos y le prepara para gatear y andar mejor.

Esther Alonso
El ejercicio de reptar

Si tu hijo ya se siente a gusto tumbado boca abajo y, manteniéndose en esta postura, se apoya sobre la pelvis y las manos y gira sobre sí mismo, está preparado para reptar (el 90% de los niños de entre seis y siete meses lo están).

Múltiples ventajas

Esta forma de desplazamiento favorece su desarrollo por muchas razones:

  • Le fortalece la columna vertebral.
  • Le ejercita todos los músculos.
  • Favorece su coordinación corporal.
  • Le ayuda a hacerse una idea más acertada de su posición en el espacio.
  • Le obliga a mover las dos partes del cuerpo, lo que contribuye al desarrollo de los dos hemisferios cerebrales.
  • Mejora su dominio del equilibrio, algo básico para ahorrarle caídas y golpes una vez que se suelte a caminar.
  • Moverse él solo, sin depender de los adultos, aumenta la seguridad que tiene en sí mismo y le hace más autónomo.
  • Reptando experimenta nuevas sensaciones, que estimulan su inteligencia y su capacidad de observación.

Por todo ello, aunque reptar no es imprescindible para que los niños aprendan a desplazarse y a caminar, sí es muy recomendable que el tuyo lo haga.

Para ello es fundamental que a diario, desde los cuatro o cinco meses, le tumbes boca abajo sobre una mantita y le animes a avanzar manteniéndose en esta postura. Acuérdate de apoyar una de las palmas de tus manos contra sus pies. Así, cuando él haga fuerza para llegar al juguete, avanzará hacia adelante, no hacia atrás, porque tu mano hará de tope y le impedirá retroceder.

Juegos y actividades

Una vez que cumpla los seis o siete meses, puedes practicar con él, a ratitos, estos juegos y ejercicios:

  • Ponte boca arriba en la cama, tumba a tu hijo boca abajo sobre tu estómago y estírale los brazos hacia adelante. Llámale gesticulando mucho, para que avance hacia tu cara.
  • Adopta la postura anterior, pero pon a tu hijo sobre ti perpendicularmente. Al sentirse incómodo, reptará hacia adelante hasta salvar “su obstáculo”.
  • Échate en el suelo, de lado, y coloca unos juguetes a tu espalda. Si tu pequeño quiere cogerlos, deberá pasar por encima de tu costado arrastrándose sobre su tripa.
  • Túmbate con tu pareja en el suelo e incitad a vuestro hijo a reptar una y otra vez por encima de vosotros.

Con estos juegos gimnásticos tu hijo reptará mucho y con ganas, lo que le ayudará después a gatear y a andar, sin padecer molestias musculares ni óseas.

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