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Los bebés también imitan tu esfuerzo

Copian tus gestos, tu vocabulario, tu actitud y ahora se ha demostrado que también imitan tu esfuerzo para lograr un objetivo

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Los bebés son grandísimos imitadores, están continuamente pendientes de todo y copian todo lo que ven a su alrededor. Ya habrás observado cómo tu hijo reproduce tus gestos, tu forma de actuar, tu actitud en casa, tus frases... Ahora, un estudio realizado por el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y publicado en la revista Science, acaba de demostrar que los bebés también imitan el esfuerzo realizado por un adulto al llevar a cabo una tarea costosa. Una conclusión que puedes aplicar en casa si quieres que tu pequeño aprenda el valor del esfuerzo.

Laura Schulz, Julia Leonard y colaboradores estaban interesados en estudiar si el esfuerzo es una capacidad que pueden aprender los bebés a partir de algunos ejemplos vistos en adultos. Para ello contaron con bebés de entre 13 a 18 meses.

Cómo se hizo

Durante el experimento colocaron a varios grupos de bebés (la media era de 15 meses) viendo a un adulto realizar dos tareas: sacar una rana de juguete de un contenedor de plástico y sacar una cadena de un mosquetón. La mitad de los bebés vieron como el adulto lo conseguía rápidamente, hasta tres veces en 30 segundos. La otra mitad observó cómo el investigador ponía todo su empeño y esfuerzo en lograrlo y tras numerosos intentos conseguía el éxito al final de esos 30 segundos.

Después, los investigadores enseñaron a los bebés un juguete musical con un botón de inicio bastante evidente. Demostraron que el juguete sonaba (el mecanismo de acción estaba oculto) fuera de la vista de los niños lo apagaron y se lo ofrecieron a los bebés.

A cada bebé le concedieron dos minutos para jugar y los investigadores anotaron cuántas veces presionaban el botón que parecía de inicio (y que no funcionaba) antes de darse por vencidos. El resultado fue que los bebés que habían visto al investigador realizar el esfuerzo antes de tener éxito apretaron el botón el doble de veces que los que vieron al adulto tener éxito con rapidez. Y el doble de veces antes de pedir ayuda, que los otros.

Contamos contigo

También observaron un dato curioso. Cuando el adulto que estaba realizando el esfuerzo contaba con el bebé (decía su nombre, tenía contacto visual con él, le hablaba o incluso le pedía ayuda) ese niño después se esforzaba más con su juguete que cuando el investigador no se involucraba directamente. La conclusión parece clara: el uso de señales pedagógicas tiene un efecto amplificador en la asimilación y copia de las enseñanzas.

Lo que no han dejado claro los investigadores es cuánto tarda en desaparecer esta capacidad de esfuerzo aprendida mediante el ejemplo. Por tanto, en tu tarea cómo padre te tocará enseñar a tu hijo, con cierta frecuencia, que el esfuerzo tiene un valor y que el éxito no se consigue siempre a la primera.

Otra vía de investigación que dejan abierta es que pasaría si la tarea a realizar no fuese tan fácil de comprender por parte de los bebés (por ejemplo que el adulto realice una tarea que el niño no entienda o que se le muestre un juguete de difícil manipulación por ser para niños más mayores). Por si acaso, muestra a tu hijo tareas que pueda entender a su edad y ofrécele juguetes aptos para sus manitas.

Tienes las conclusiones del estudio aquí.

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