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¿Le llevo a un restaurante?

Sí, puedes llevarle, pero conviene que antes le des algunas lecciones de comportamiento en sociedad. Así comerá mejor y será una experiencia mucho más agradable para todos.

Patricia Morcillo. Asesor: Jesús Bernardo García Médico especialista en Nutrición
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¿Le llevo a un restaurante?

Cuando era más pequeño, tu pareja y tú podíais comer en un restaurante mientras él dormía plácidamente en su sillita o permanecía tranquilo, sin dar guerra. Y si tenía hambre, sólo teníais que pedir que os calentaran el biberón. Pero ahora las cosas no son tan fáciles.

Entrenamiento en casa

Tu hijo ya no para quieto, gatea, anda o corre y, además, su dieta se ha diversificado. Por eso ya no os resulta tan agradable la perspectiva de pasar unas horas con él comiendo en un restaurante. Para que todo resulte mucho más fácil, debes habituar a tu hijo a una dieta variada y enseñarle a comportarse en la mesa y en los lugares públicos. La experiencia le ayudará en su socialización y además reforzará vuestros lazos afectivos. Lo conseguirás si tienes en cuenta estos aspectos: 

A partir de 1 año siéntale en su trona y acércalo a la mesa familiar. Comer con vosotros le permitirá observar cómo actuáis: vuestro ejemplo le enseñará a comportarse bien.

Cuando ya coma con cuchara, dale una para que aprenda a manejarla.

Déjale comer algunos alimentos con los dedos: tocar la comida le aporta experiencias sensitivas, le ayuda a conocer y aceptar los alimentos y le entrena en el manejo de los cubiertos.

Corrígele, límpiale, haz gestos de disgusto si hace algo incorrecto y explícale por qué no te gusta que manche, pero no le riñas ni le castigues.

Dale raciones adecuadas, no muy grandes, y no le obligues a terminar su plato si no quiere más.

Es importante que tu pareja y tú le enseñéis modales con el ejemplo: pedid por favor el pan, usad la servilleta, sentaos correctamente…

Respetad los horarios de comida y disfrutad los alimentos. Hay que crear un ambiente relajado, sin interrupciones, prisas o discusiones. Y apagad la televisión a la hora de comer.

Para que se porte bien...

Estas mismas pautas debes aplicarlas cuando salgáis a comer fuera. Pero también otras, para que al niño le resulte un poco más fácil portarse bien:

  • Elige un establecimiento que ofrezca tronas, menú infantil y otras facilidades para los más pequeños.
  • Respeta sus horarios para que no llegue hambriento al restaurante.
  • Escoge comida italiana, china o mediterránea antes que otra más exótica o difícil de digerir (mexicana, india...).
  • Si no sabes qué pedir, los platos combinados pueden ser la solución, siempre que sean sanos y equilibrados.
  • Si se eterniza comiendo, anímale con los típicos juegos (hacer el avión, darle de comer con la cantinela “ésta por papá, ésta por mamá…”). No le fuerces ni te enfades, lo importante es que coma algo y que la experiencia sea buena.
  • No permitas que hable a gritos, ni que se levante y corra entre las mesas. Si le cuesta permanecer sentado, lleva algún juguete para que se distraiga mientras los mayores acabáis de comer.

Y no olvides que tienes que ser constante. Tu hijo es muy receptivo, archiva las pautas de comportamiento de sus padres y llegará el día en que las asumirá como propias. No dejes de insistir, porque los buenos hábitos, igual que ocurre con los malos, se aprenden en la infancia.

No aptos para el menú infantil

Tu hijo puede comer casi de todo, pero cuando elijas su menú, ten en cuenta que aún es pronto para darle embutidos, patés, frutos secos, patatas chips, quesos muy curados, ahumados, pescados azules como el salmón, el atún o las sardinas, moluscos como el pulpo y los calamares, fritos cocinados con mucho aceite, guisos con alcohol y chucherías. Estas comidas pueden causarle molestias digestivas o atragantamientos.

Procura que se acostumbre a comer sano también fuera de casa.

Keywords: bebé, comer, llevar y restaurante | Categoría: Psicología

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