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Aprender a jugar solo

Esos minutos que tu hijo pasa él solo concentrado en sus juguetes son un paso muy importante en su autonomía. Pero no podemos imponerlo, vendrá rodado con el tiempo.

Belinda Santamaría
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Jugar solo

Los más pequeños precisan público a su alrededor para jugar y sentirse bien. Reclaman la presencia y la participación de los padres o cuidadores en sus juegos, ya que necesitan comunicar cada descubrimiento que realizan y recibir la aprobación de los adultos.

Cuando el niño tenga el dominio del movimiento adquirido os llevarán y mostrarán aquello que han logrado, mientras tanto, la presencia del adulto es imprescindible para ellos.

Por su parte, los papás anhelan esa etapa en la que el niño sepa entretenerse solo con sus juguetes. Tranquilos, todo llega, aunque no antes de los 15 o 18 meses. Hasta entonces, se impone la vigilancia absoluta, sobre todo con los gateadores y con aquellos que se estrenan en la libertad que dan los primeros pasos. Hay que ser extremadamente cuidadosos con las cosas pequeñas que se caen al suelo y con todo aquello que se deja al alcance de manos curiosas.

Silencio, estoy concentrado

Un buen día descubrirás que tu hijo presta una atención inusual a cualquier cajita y que está totalmente concentrado en sus cosas. Si le observas con detenimiento te darás cuenta de que está mirando el objeto, lo analiza, procesa la información y la archiva para futuras ocasiones.

Ya está aprendiendo a jugar solo y a sacar sus propias conclusiones, aunque luego quiera enseñarte sus descubrimientos. Pero este avance no surge igual en todos los niños, los hay de carácter más despegado e individual que lo consiguen antes y los hay que precisan más tiempo.

Como siempre, hay que respetar que cada uno sigue su ritmo. Aunque sí puedes favorecer que gane poco a poco peldaños en su independencia habituándole poco a poco a cierta soledad (por supuesto, con todas las garantías de seguridad). Haz esta prueba: si le ves concentrado, apártate de su campo de visión durante un minuto (quédate en el pasillo o en otra habitación); si no llora ni te reclama, aumenta a dos minutos. Cinco minutos es una proeza y un signo de independencia. Pero no tientes más a la suerte.

Keywords: aprende, bebé, jugar, niño y solo | Categoría: Psicología
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