Primer mes

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El tono de piel del bebé

Sonrosada, roja o incluso amarillenta: la tonalidad de la piel del recién nacido varía con frecuencia. Te contamos las causas y los tonos que requieren consultar al pediatra.

Marga Castro. Asesor: Juan Manuel Sanz-Gadea, pediatra

tono piel bebes

El color de la piel del recién nacido es una característica que llama mucho la atención a los padres: sorprende que al nacer presente una tonalidad diferente a la que tendrá algo más tarde y que en ciertas posturas o con el llanto cambie a un color más intenso. Según pasan los días estas variaciones van dejando de darse, hasta que el tono de piel se estabiliza.

El bebé tiene las manos y los pies azulados

Cuando veas por primera vez a tu hijo tras el parto te sorprenderá su color: rojo amoratado y con una sustancia blanquecina por encima (ésta es la vérnix, una capa de grasa que ha protegido su cuerpo durante el embarazo y que se reabsorbe sola a los dos o tres días del nacimiento).

El color amoratado se debe al esfuerzo que ha realizado para atravesar el canal del parto, pero va desapareciendo en las horas siguientes, hasta dar lugar a un tono rosado.

En algunos casos el bebé puede seguir teniendo amoratados los pies y las manos, debido a que la circulación sanguínea todavía no está bien establecida, pero este color debe corregirse en cuanto cumpla sus primeras 24 horas de vida. Si no ocurre así y el tono permanece hay que comentárselo a su pediatra.

Los niños que nacen por cesárea son una excepción: llegan al mundo con un color estupendo, sonrosadito y nada amoratado, porque se han ahorrado el esfuerzo del parto.

Otros cambios de color en la piel del bebé

Una vez que estéis en casa, tu bebé puede sufrir otras variaciones en su tono de piel. Conoce si son normales o debes llevarle al pediatra:

  • Piel amarillenta. Puede ponérsele así entre el segundo y el séptimo día de vida. Se debe a la ictericia, que es la acumulación de un pigmento amarillo (bilirrubina) en la sangre. Para solucionarla bastará con exponer al niño a la luz solar 10 minutos al día. Si no mejora, ve al pediatra.
  • Uñas y labios amoratados. Ante una bajada de temperatura, el cuerpo mantiene calientes los órganos vitales, en detrimento de las partes más “prescindibles”, que adquieren este color. Evita exponer a tu hijo al frío y a las corrientes de aire directas.
  • Enrojecimiento. Se pondrá colorado cuando llore o se esfuerce en hacer caca (no tiene importancia) y también cuando permanezca mucho tiempo echado en la misma posición. Para evitarlo, cámbiale de postura de vez en cuando.
  • Palidez grisácea extrema. Es el tono más alarmante, pues suele denotar infección. Si tu hijo lo presenta, ve a urgencias inmediatamente.

Además del color, otra peculiaridad sorprendente de la piel del recién nacido es que es tan fina y tiene tan poca grasa que permite ver las venas y los capilares a través de ella. Esta característica está muy acentuada en los prematuros, que poseen una piel casi transparente. A medida que los niños van ganando peso, la piel se les va engrosando y las venas dejan de apreciarse a simple vista.

Protege a tu bebé del sol

El recién nacido es muy vulnerable a la radiación solar. Su piel es extremadamente delicada porque presenta menos unión entre sus células y porque posee menos cantidad de melanina, que es el pigmento responsable del color cutáneo. Todo esto hace que los rayos del sol la atraviesen con facilidad.

Por ello, jamás debes exponer a tu hijo al sol directo ni llevarlo de paseo en las horas centrales del día, que es cuando más calor hace, porque se pondría muy rojo y acabaría quemándose. Como necesita que le dé la luz del sol (ayuda a sintetizar la vitamina D, que es la que fija el calcio a los huesos), sácale a diario, pero en las horas más templadas, con protección y yendo siempre por las zonas sombreadas.

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