Remedios naturales para los bebés

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Remedios naturales para los bebés

¿Manzanilla para limpiar los ojitos? Sí. ¿Miga de pan contra el hipo? No. La Naturaleza nos ofrece muchas alternativas para tratar pequeñas afecciones. Algunas son eficaces, otras son mitos o no resultan apropiadas para el niño.

Belinda Santamaría

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Nuestras abuelas han tratado siempre las dolencias de lactantes y niños pequeños con remedios naturales. Y muchos de ellos han perdurado hasta hoy. A pesar de la creencia popular, ahora se ha demostrado que algunos sirven de poco. Sin embargo, hay otros que tienen una base científica y pueden compartir eficacia con remedios de laboratorio. Veamos qué hay de cierto en todo ello.

Polvos de talco para el culete

Se han utilizado durante mucho tiempo para calmar las escoceduras y las molestias de la dermatitis del pañal, debido a que tienen propiedades lubricantes y refrescantes, absorben la transpiración cutánea, calman el escozor y el prurito y recuperan el pH alterado de la piel. Pero tienen un gran inconveniente: el polvo permanece en el aire, propiciando que el bebé lo inhale e irrite sus pulmones. Para aprovechar sus ventajas y eliminar este riesgo se ha creado el talco líquido, al que se han añadido siliconas (repelen el agua, son emolientes y crean una película sobre la piel) y extractos de avena. Pregunta en farmacias.

El reinado de la manzanilla

En uso externo es antiinflamatoria, cicatrizante, antiséptica y analgésica. A falta de suero fisiológico, para lavar los ojitos del bebé y aliviarle las molestias de una conjuntivitis catarral puedes utilizar una gasa empapada en una infusión tibia preparada con una cucharadita de flores de manzanilla (usa una gasa diferente para cada ojo). Pero recuerda que la manzanilla no cura el proceso. Si las molestias persisten, precisará revisión médica y quizá un tratamiento antibiótico.

Como infusión, la manzanilla está indicada en problemas gastrointestinales y digestivos, pero no sirve para curar los cólicos del lactante (ni sola ni acompañada de hinojo). Tampoco reduce el reflujo gastroesofágico, al contrario: al aumentar la cantidad de líquido en el estómago, empeora el proceso. A partir del sexto mes, cuando el niño inicie la alimentación diversificada, sí puede tomar infusiones diluidas de manzanilla para ayudarle en sus digestiones.

Miga de pan contra el hipo

Durante las primeras semanas de vida el recién nacido tiene hipo con mucha frecuencia, incluso cuando está dormido, pero eso no significa que sufra problemas digestivos, ni que sea necesario pararlo, ya que a él no le molesta. Esa costumbre de colocar un trozo de miga de pan en la frente del niño no sirve para nada, salvo para que le entre alguna miguita en los ojitos. Tampoco sirve de mucho ponerle gotas de limón en la lengua, y le hará pasar un mal rato.

Los cólicos y el anís estrellado

Hasta hace muy poco el anís estrellado se añadía con ligereza a los biberones de los bebés para combatir los cólicos del lactante, ya que tiene propiedades digestivas y ayuda a eliminar los gases y las molestias intestinales. Pero tanto el anís estrellado como el anís común contienen anetol, un principio activo que tomado en grandes dosis o administrado a bebés muy pequeños, puede tener efectos tóxicos sobre el sistema nervioso y provocar convulsiones. Por esta razón, desde octubre del año 2001 se ha retirado del mercado. Contra los cólicos del lactante hay pocas soluciones, salvo esperar a que el intestino madure, hacer masajes en la tripa para ayudarle a expulsar gases y evitar su estreñimiento.

Equinacea en el tratamiento de los resfriados Esta planta era usada por los indios americanos en forma tópica (sobre la piel) para curar las picaduras de numerosos insectos y como infusión para combatir los resfriados. Tiene propiedades antitérmicas, antiinflamatorias, favorece la curación de heridas, estimula el sistema inmunitario y es útil para evitar infecciones respiratorias de vías altas.

Se puede encontrar en farmacias y herbolarios en forma de cápsulas o para infusión. Pero, atención, no debe usarse durante el embarazo, ni en la lactancia, ni en casos de diabetes, asma o de enfermedad reumática. El consumo de equinacea puede causar enrojecimiento de la piel, picor, urticaria y molestias intestinales. En el mismo estudio se indica el consumo a partir de los 12 meses y no mantener el tratamiento durante más de tres meses seguidos.

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