Buenos cuidados

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Fortalece las piernas de tu bebé

No fuerces a tu bebé a andar, aunque otros niños de su edad ya lo hagan. Mejor, fortalécele las piernas para que cuando eche los pasos no padezca molestias musculares ni óseas.

Mercedes Vicente (Pediatra)

gateo niños

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A partir de los seis meses el bebé mejora su tono muscular a un ritmo sorprendente. El fortalecimiento de la musculatura dorsal (cuello y espalda) es lo que le va a permitir sentarse (a los siete meses con apoyo y a los ocho sin él), gatear (hacia los 10 meses), ponerse de pie agarrándose a todo lo que puede (alrededor de los 11 meses) y empezar a dar sus primeros pasos solo (hacia el primer año).

Caminar es uno de las mayores logros del desarrollo y el pequeño lo alcanza una vez que está física, psíquica y emocionalmente preparado para ello. Este aprendizaje debe seguir una secuencia lógica y es nocivo para él sujetarle de los brazos para que eche los pasos, si todavía no sabe sostenerse de pie.

Para que un bebé camine, debe aprender primero a mantenerse de pie apoyándose en algo y después, a cambiar el peso de una pierna a otra (no es tan fácil como a nosotros nos parece). Y para ello debe tener fuerza suficiente en las piernas y cierto desarrollo muscular en los muslos y las pantorrillas.

reptar, chapotear, pedalear

Tú puedes ayudar a tu hijo a fortalecer las piernas practicando con él, a diario, estos ejercicios. Además de divertirle, evitarán que padezca molestias musculares y óseas al echar a andar:

  • Cuando le cambies el pañal, haz movimientos de pedaleo con sus piernas. Luego, encógeselas, llévaselas hacia el abdomen y deja que las estire con fuerza.
  • Ponle boca abajo sobre una manta en el suelo y aproxímale algún juguete para que intente alcanzarlo, reptando primero (apoya las palmas de tus manos en las plantas de sus pies, para que hagan de tope) y gateando después.
  • Déjale chapotear en la bañera, aunque lo ponga todo perdido.
  • Cuando vaya ganando fuerza en las piernas, juega con él a ponerle sobre tu regazo para que las estire y se mantenga en vilo sobre ellas.
  • Sentado en el suelo, acércale tus manos para que te las agarre y las utilice de apoyo para ponerse de pie.
  • Anímale a gatear (lo más eficaz es que te pongas a gatear a su lado).
  • Incítale a levantarse agarrándose a los barrotes de la cuna y del parque infantil. Para ello, sostén un juguete por encima de su cabeza.
  • Una vez que se mantenga de pie, coge su manita para ayudarle a dar sus primeros pasos sintiéndose más seguro.
  • En cuanto gane confianza caminando agarrado a tu mano, deja unos metros de distancia entre tu pareja y tú y animad al pequeño a ir de uno a otro.

Sereno, sin hambre ni sueño

Para que estos ejercicios tengan éxito, lo más conveniente es practicarlos cuando tu hijo se encuentre en buena disposición. Para ello debe estar relajado y no tener hambre ni sueño.

Debes procurar que se entregue a la actividad que está realizando, pero sin forzarle ni sobreestimularle (en cuanto le veas cansado, déjale tranquilo), puesto que el objetivo de esta estimulación física no es acelerar su desarrollo psicomotor, sino ayudarle a aprovechar al máximo todo su potencial.

Dale mucho cariño, muéstrate orgullosa de sus avances y respeta su ritmo, sin compararlo con el de otros niños de su edad. Ya verás cómo pronto empieza a caminar a tu lado y a hacerlo bien, gracias a la fortaleza de piernas que le has ayudado a adquirir.

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