Buenos cuidados

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Todo para evitar la tos nocturna de los bebés

Existe un tipo de tos seca llamada crup, que se agudiza por las noches y dificulta la respiración y el sueño al pequeño. ¿Por qué se produce esta molesta alteración? ¿Cómo se diagnostica? ¿Qué hacer para aliviarla?

Silvia Castillo. Enfermer

Evitar la tos nocturna de los bebés

La tos es un reflejo de defensa del organismo, imprescindible para limpiar las vías respiratorias de mucosidades y cuerpos extraños que hayan penetrado en ellas, evitando así una posible infección u obstrucción.

Sin embargo, cuando la tos es irritativa, constante y se acentúa por las noches, se convierte en un incomodísimo síntoma, que origina cansancio, irritabilidad y malestar generalizado.

¿Diagnóstico? Crup

Si tu hijo ha estado muy constipado durante unos días y ahora, aunque ya se ha recuperado, lleva un par de noches durmiendo mal debido a la tos, llévale al pediatra para que le examine, porque es posible que tenga crup.

Esta afección es la reminiscencia de un fuerte resfriado, aunque también puede contraerse si un niño tiene contacto con las secreciones nasales de otro pequeño que ya está contagiado. Generalmente es de origen vírico (sólo en contadas ocasiones se debe a la acción de las bacterias) y se localiza en la garganta y en las vías respiratorias altas.

La inflamación y el consiguiente estrechamiento de éstas hace que el niño produzca una especie de ronquido al respirar, sobre todo mientras duerme, que resulta muy alarmante para los padres y que los médicos denominan “estridor”.

Otros síntomas del crup son: ronquera, fatiga, malestar y tos perruna, que se agudiza cuando el niño se tumba o cuando está en ambientes resecos, poco ventilados y, especialmente, cargados de gente y humo. A veces el crup produce fiebre, pero no siempre.

Para hacer un diagnóstico preciso es probable que el pediatra solicite una radiografía de tórax y cuello a tu hijo, con el fin de valorar el estado de sus pulmones y de sus vías respiratorias altas. Quizá también le mande un análisis de sangre y la obtención de una muestra de moco de su garganta, para saber exactamente qué tipo de microorganismo le está causando la enfermedad.

Medidas adecuadas

Además de seguir el tratamiento que te recomiende el pediatra, hay muchas medidas que puedes tomar para ayudar a tu hijo a combatir el crup:

  1. Coloca recipientes llenos de agua en todas las habitaciones, para mantener húmedo el ambiente de vuestra casa, ya que las elevadas temperaturas exteriores y el aire acondicionado resecan mucho. ¡Ojo! Acuérdate de cambiar el agua que no se ha evaporado todos los días, para que no se convierta en un criadero de gérmenes.
  2. Intenta que tu hijo beba más líquido a lo largo del día, sobre todo agua. Ésta ayuda a disolver las mucosidades que pueda tener acumuladas en el tubo respiratorio. Y si añades al agua un chorrito de zumo de limón, mejor, porque éste tiene propiedades desinfectantes.
  3. Evita que duerma completamente horizontal. Colócale un almohadón grande debajo del colchón de su cuna, para que permanezca semiincorporado. Así podrá respirar mejor.

Si a pesar de todo empieza a toser...

  • Dale una cucharadita de leche condensada, que le suavice la garganta.
  • Sácale al balcón o asómale a la ventana durante un cuarto de hora. Respirar aire fresco y renovado le hará bien.
  • Deja correr la ducha con el agua muy caliente y ve con el pequeño al cuarto de baño para que respire el vapor.

Salvo raras excepciones, siguiendo el tratamiento prescrito por el pediatra y practicando estos consejos, el crup desaparece en tres o cuatro días.

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