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Dedo o chupete: ¿qué es mejor?

En realidad, la decisión será del bebé. Pero tú debes tener en cuenta los pros y los contras de cada uno para conseguir que ambas opciones le beneficien.

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chuparse el dedo o chupete

Si al bebé le gusta chuparse el dedo...

Algunos ya lo hacen dentro del útero y han sido pillados en la ecografía de la semana 20. Después de nacer, alrededor del mes de vida, por el instinto de succión todos los bebés se llevan la mano a la boca. Al principio, cuando tu hijo tenga hambre, se llevará el puño cerrado, pero luego al explorar encontrará su dedito y ¡oh, delicioso recuerdo! Descubrirá que lo tiene siempre disponible, a buena temperatura, que no se pierde de noche en la cuna ni se cae al suelo, que le ofrece sabores, le ayuda a relajarse y a esperar cuando tiene hambre, le alivia si siente algún dolor, le permite conciliar el sueño y le tranquiliza en los despertares, calma su llanto, le reconforta cuando se siente solo... Y todo, de forma autónoma.

Esta gran ventaja es precisamente su mayor inconveniente. La necesidad de chupar disminuye hacia los 8 meses y el hábito de llevarse el dedo a la boca debería desaparecer entre los 18-24 meses. Pero ¿quién renuncia voluntariamente a algo que satisface y está al alcance? Esta es la razón de que el número de niños con necesidades de ortodoncia (entre 2.500 y 3.000 €) sea mayor entre los que se chupan el dedo que entre los que usan chupete.

Y si el chupete es su mejor amigo...

Una de las grandes ventajas de este accesorio es que, llegado el día, su hábito se puede cortar, con más o menos lágrimas por parte del niño, todo hay que decirlo. Son muchos los pediatras y especialistas en salud infantil que recomiendan el uso de este objeto (por supuesto, hablamos de chupetes homologados, que cumplan las normas de seguridad y diseñados para garantizar un correcto desarrollo dental ). Una investigación publicada en la revista British Medical Journal puso de manifiesto que el uso del chupete durante el sueño, entre los 2 y los 12 meses de vida, reduce notablemente el riesgo de que el bebé sufra el síndrome de muerte súbita del lactante (la succión del chupete y tragar mantiene abiertas las vías respiratorias).

Al igual que pasa con el dedito, el chupete le reconforta y le entretiene, calma su ansiedad, le ayuda a dormir y le aporta seguridad cuando tú no estás. Pero, a diferencia del dedo, el chupete es un objeto ajeno del que, cumplida su misión, se puede prescindir. Ofréceselo cuando la lactancia materna esté bien instaurada y, aunque será él quien decida, dáselo también si notas que se chupa el dedo. Se recomienda tener al menos dos chupetes, para hacer frente en caso de extravío y cambiarlos al menor indicio de deterioro. Hacia los 8 meses empieza a limitar su uso para dormir y cuando él lo reclame (no se lo dejes todo el día en la boca). A los 12 meses ha de disponer de él solo para dormir, ya que su uso continuado retrasa el habla y reduce el apetito. Entre los 18 y los 24 meses debería, con ayuda de tu parte, poder abandonar el hábito.

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