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El bebé de 1 a 2 años

De la cuna a la cama, así lo lograrás

En algún momento entre los 12 y los 24 meses tu hijo empezará a dormir en cama. ¿Sabes qué debes tener en cuenta al elegirla? ¿Y cómo lograr que el niño lleve bien este cambio?

Patricia Morcillo
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De la cuna a la cama, así lo lograrás

Tu hijo está preparado para dormir en una cama si es muy inquieto y ya ha intentado encaramarse y salirse de la cuna en más de una ocasión. También si es grandote y notas que está incómodo en un espacio tan reducido.

Que esté cómodo y seguro

Elige una cama que sea baja y en la que el niño pueda subirse y bajarse solo con facilidad, e instala barreras protectoras en los laterales que impidan que se caiga durante el sueño.

No descuides la elección del colchón. Opta por uno que sea plano, firme, indeformable y transpirable, para impedir la acumulación de bacterias. En este sentido, el de látex es el más higiénico y el que mejor se adapta al cuerpo y a los movimientos que se hacen al dormir. El somier de madera es el más adecuado.

Y no prescindas de la almohada, porque ayuda a prevenir posibles deformaciones de la columna. Eso sí, de solo 3 cm de altura y con agujeros antiahogo que absorban posibles vómitos.

Buenas pautas para que se habitúe

Para que le cueste menos aceptar la novedad, antes de pasarle a la cama instala la cuna en su habitación y deja que se habitúe a dormir allí.

O también puedes acostumbrarle a la cama si antes de acostarle en ella por las noches, lo haces sólo en las siestas.

No obstante, es posible que el nuevo cambio provoque en tu hijo dificultades para dormir y más de un berrinche, ya que se puede sentir desprotegido en este nuevo espacio, más grande que su cuna, y en un cuarto separado del vuestro.

Así que, mientras se acostumbra a las dimensiones, coloca un almohadón grande en el cabecero. Notar los límites del lugar donde está le dará seguridad.

Y al acostarle no olvides dejarle en la cama su peluche favorito para que se sienta acompañado.

Si pese a todo se despierta mucho por la noche y te reclama, no le acuestes con papá y contigo o no se habituará a dormir solo.

Quédate a su lado, dale un poco de agua para que se relaje y acaríciale y háblale con cariño hasta que se tranquilice y coja el sueño nuevamente.

De esta manera, en una o dos semanas dormirá solo en su camita y en su habitación sin problemas.

¿Y si es de los que se despiertan mucho por la noche?

Según la Unidad del Sueño del Instituto Dexeus de Barcelona, un 30% de los niños españoles de entre 6 meses y 5 años tienen dificultades para conciliar el sueño y mantenerlo, con entre 5 y 15 interrupciones durante la noche.

Y la principal causa es la falta de rutinas. Por eso es importante que repitáis todas las noches los mismos hábitos (baño, cena, lectura de cuento y beso de despedida) en el mismo orden.

Más sobre este ritual para dormir aquí.

¡Qué buena idea!

Un futón (el colchón tradicional japonés) puede ser la cama perfecta para tu niño. Está relleno de fibras naturales que absorben bien la humedad y mantienen el calor del cuerpo. Y al estar a ras del suelo o sobre un tatami, no resulta peligroso para él.

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