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Madres de día: alternativa a la guardería

Son educadoras que cuidan en casa a niños menores de 3 años. ¿Diferencias con una guardería? Un horario flexible, atención más individualizada y un ambiente familiar.

Verónica Palomo Asesora: Mercè Leonhardt, psicóloga especializada en el desarrollo infantil.
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mujer con bebés

Los niños a los que cuida Sylvia Márquez corretean felices por la casa de esta psicóloga sevillana, un unifamiliar amplio y diáfano con un jardín en el que, cuando hace bueno, los peques pasan la mayor parte del tiempo.

“Menos la cocina y mi dormitorio, todo está abierto para ellos. Les doy libertad para que se muevan como si estuvieran en su propia casa”, señala.

Sylvia es una madre de día, una profesión muy extendida en Europa desde hace años y que en España comienza a despuntar como alternativa a la guardería o la niñera.

Un hogar adaptado

La idea es que los bebés estén como en casa. “El hecho de estar en un verdadero hogar les proporciona un ambiente cercano, familiar e íntimo donde se sienten seguros y pueden explorarlo y tocarlo todo.

Por ejemplo, en mi casa no hay un comedor especialmente destinado para ellos, sino que a la hora de la comida los niños se sientan conmigo en la cocina y comemos todos juntos. Si hay alguno que está acostumbrado a hacerlo más tarde, no se le fuerza y lo hace a su hora.

Tampoco hay una hora fija para la siesta, ellos tienen su habitación habilitada y cuando están cansados y van teniendo sueño, van a por su almohada y se tumban en su cuarto”, dice María Feros, pedagoga y madre de día en Madrid.

Pero, eso sí, es obligatorio que estas casas cumplan algunos requisitos. “Lo ideal es que tengan jardín, pero no es fundamental. Deben estar acondicionadas a la altura de los pequeños y equipadas y adaptadas a sus necesidades de alimentación y sueño (hay que tener una habitación destinada al descanso).

Y deben disponer de espacios amplios, diáfanos (para no perderlos de vista) e iluminados, que cuenten con ventilación directa”, explica Sylvia Márquez.

Trato individualizado

“Son sólo tres o cuatro niños (de 0 a 3 años) los que tienes a tu cargo, por lo que es muy fácil conocer los ritmos, las pautas, gustos y costumbres de cada uno de ellos.

Ésa es la principal ventaja respecto a una guardería tradicional, y también el alivio que significa para los padres la flexibilidad de horarios o el poder aparecer por aquí cuando les apetezca, bien durante el proceso de adaptación, o para participar en diversas actividades, o para darles el pecho”, explica Sylvia Márquez.

Estímulos naturales

Las madres de día no solo cuidan de las necesidades básicas de los niños, también trabajan con un proyecto educativo. En el caso de Sylvia, nos explica que no sigue unos criterios concretos, sino que le gusta coger algo de la pedagogía Waldorf, de Montessori y de los sistemas educacionales de los padres.

“Damos prioridad a cómo están los niños ese día. Hay veces en las que están más receptivos a las actividades artísticas y otras en que están más cansados y les apetece escuchar canciones.

Trabajamos con los sentidos, así que siempre que podemos, salimos al jardín para manipular diferentes texturas, jugar con la arena o con las hojas de los árboles”, cuenta Sylvia.

Aprendizaje sin prisas

Otra de las pautas educativas con las que trabajan estas madres de día es el aprendizaje sin imposiciones ni actividades dirigidas.

El juego libre y espontáneo es fundamental y prima la voluntad del niño, estableciéndole sólo los límites relacionados con su seguridad y protección.

“Nosotras ponemos los recursos a su alcance para que ellos jueguen y exploren por sí mismos, para que se disfracen, modelen, pinten o escuchen canciones cuando quieran.

Les propongo actividades para desarrollar diferentes áreas, pero hay veces en que algún niño se queda rezagado en el jardín observando una hormiguita, y yo le dejo que siga haciéndolo hasta que él considere.

Nos tomamos la educación con calma, así se desarrolla la capacidad para la concentración y el amor por aprender”, cuenta Clara Lechuga, educadora infantil y madre de día de Barcelona.

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