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La importancia de las nanas en los bebés

Todas las madres del mundo tararean canciones para que sus hijos duerman o dejen de llorar. Las nanas son melodías con un prodigioso efecto tranquilizador.

Raquel Marcos
El poder de las nanas en los bebes

Desde hace siglos y en todos los rincones del mundo, las madres conocen el efecto calmante de las nanas, con su combinación de voz, canto y movimientos de arrullo, y se las cantan a sus hijos con dulzura para que se duerman o dejen de llorar.

Su efecto tranquilizador se debe a que el bebé, desde el quinto mes de embarazo, ya escucha la voz de su madre y la de su padre, y empieza a familiarizarse con ellas. Al llegar a este mundo que le resulta tan extraño y oírlas de nuevo, se siente más seguro, como si aún permaneciera en el ambiente protegido y cálido del útero materno.

Además, el ritmo monótono de las nanas es similar a los latidos del corazón y por eso relajan y calman el llanto del recién nacido. Se ha comprobado que la frecuencia cardiaca de los bebés disminuye mientras las están escuchando, igual que su ritmo respiratorio, y esto les ayuda a conciliar el sueño o a sentirse mucho mejor cuando están enfermos; por ejemplo, si tienen cólicos del lactante.

Cántale aunque tu hijo sea un bebé tranquilo y se duerma enseguida. Las nanas también contribuyen a su desarrollo emocional y intelectual.

El tono cariñoso de tu voz, además de ayudarle a adaptarse a su nuevo ambiente, le hace sentirse querido y cuidado, lo que refuerza vuestros vínculos afectivos. A tu hijo también le gustará que sea su padre quien le susurre nanas al oído: su voz le resulta familiar desde que crecía dentro de ti y, además, los bebés sienten una especial predilección por las voces graves.

Mecer y cantar

El ritmo melódico de la canción de cuna es mejor para el bebé si va acompañado del ritmo físico. Si meces a tu hijo en brazos mientras le cantas, bajito y muy cerquita, el poder relajante de la canción se incrementa. Los balanceos también ayudan al bebé a rememorar su vida intrauterina, cuando era mecido al vaivén de los movimientos de la madre.

Aunque el objetivo fundamental de la nana es dormir al niño, también puedes cantarle por el día, como una forma de estimulación. No olvides que la canción de cuna está compuesta para el niño que no tiene sueño, que aún tiene ganas de jugar y aprender.
Por eso puedes utilizarla para despertar su inteligencia.

Muchas nanas tradicionales requieren un espectador que siga la trama y evoque el paisaje o la historia de la canción: tu hijo puede ser ese espectador atento.

Mientras le cantas, acerca tu cara a la suya, a pocos centímetros de distancia para que pueda verte bien, cambia el tono de tu voz adaptándolo a los giros de la historia y gesticula al ritmo cadencioso de la canción.

Tu hijo observará las expresiones que acompañan a tus palabras y perfeccionará su sentido del oído y la coordinación de éste con los ojos y con el movimiento de las manos.

Aún no entiende lo que dices, pero su memoria guarda algunas palabras y el tono en el que las pronuncias. Cuando aprenda a hablar, este entrenamiento le servirá de gran ayuda.

No te preocupes si no tienes “oído” o crees que cantas fatal. Eso no le importará a tu bebé: tu voz le proporciona seguridad y amor. Pero sí debes tener en cuenta algunos consejos:

  • Hasta los 6 meses debes cantarle muy bajito, casi en un susurro. Sus tímpanos todavía son muy sensibles y si le cantas en voz alta, se asustará y no aprovechará los beneficios de la nana.
  • Además, es conveniente que dejes de tararear antes de que se quede dormido del todo, porque si no, sólo podrá dormirse al son de tus nanas.
  • Cántale siempre que te sientas relajada y tranquila. Tu hijo es muy sensible a tus emociones y se contagiará fácilmente de tu estado de ánimo. Y ten en cuenta que, aunque sea muy pequeño, ya comprende la sustancia poética y el poder mágico y calmante que encierran tus canciones de cuna.

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