Buenos cuidados

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Cómo evitar que tu hijo se atragante

Tomar las medidas oportunas para que tu bebé no se atragante es tan importante como saber qué hacer en caso de que esto ocurra. Y es que debes iniciarle ya en los tropezones, incluso si aún no tiene dientes.

Patricia Morcillo Asesor: Víctor Padilla Formador de Cruz Roja.

Como evitar que tu hijo se atragante

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Apartir de los 9 meses tu hijo ya debe empezar a tomar tropezones, incluso aunque aún no tenga dientes, porque al masticar fortalece sus encías y ejercita su mandíbula.

Pero, claro, como aún no domina esta habilidad, de momento conlleva riesgo de atragantamientos, como también los implica su manía de llevarse a la boca cuanto coge.

El quid está en prevenir

Para evitar percances resulta imprescindible que tomes ciertas medidas.

Cuando llegue la hora de comer...

  • Ofrécele los alimentos partidos en trozos muy pequeños, dale tiempo para que los mastique y ensalive bien y no le metas más comida en la boca hasta que se haya tragado la anterior.
  • No le hagas reír mientras come ni le des de comer si está llorando o jugando o cuando esté tumbado.
  • Dale de beber durante la comida, para que le cueste menos tragar, y come con él al menos una vez al día, para que te vea masticar.
  • Quita de su alcance los alimentos peligrosos para él, como caramelos, frutos secos, aceitunas, etc.

Y para que su entorno sea seguro...

  • Comprueba que a su alrededor no hay objetos pequeños que pueda tragarse, como canicas, monedas, botones (asegura los de su ropa con frecuencia), juguetes con piezas menudas que puedan desprenderse...
  • Mantenle especialmente vigilado cuando vayáis a otras casas y en el parque. Es muy probable que allí vea cosas nuevas e intente averiguar cómo son llevándoselas a la boca.
  • Dale ejemplo. No chupes el capuchón del bolígrafo, no cojas los alfileres con los labios cuando cosas...

Cómo actuar

Y si a pesar de tus cuidados, tu hijo se atraganta alguna vez, mantén la calma, porque lo normal es que el acto reflejo de toser le haga expulsar el objeto. Si no sucede así y tiene dificultades para respirar, túmbale boca abajo en el suelo y dale cinco palmadas entre los omoplatos.

Mira a ver si ha expulsado el objeto extraño y si todavía no lo ha conseguido, repite la operación y a continuación ponle boca arriba y hazle compresiones repetidas en mitad del tórax.

Si estas maniobras no resultan y el niño pierde el sentido por la falta de oxígeno, llama rápidamente al 112 y no cuelgues después de dar tus datos (es un error muy habitual).

Mientras llega la ayuda, un sanitario te irá indicando lo que debes hacer.

Pese a todo lo que te hemos contado, no te obsesiones: los atragantamientos son habituales, pero que se compliquen o acarreen consecuencias es excepcional. Lo que hay que hacer, teniendo niños pequeños, es no bajar la guardia en ningún momento.

Lo que nunca debes hacer

  • No le metas los dedos para extraer el objeto extraño, salvo que el cuerpo se vea y sea fácilmente extraíble. Si no, es mejor que no lo intentes, porque puedes introducirlo más o hacer vomitar al pequeño y en este último caso, si el objeto extraño no sale, puede desviarse hacia los pulmones.
  • No le des migotes de pan, pensando que pueden ayudar a bajar el objeto que le atraganta. Lo único que harían sería empeorar el “atasco”.
  • No le practiques la famosa maniobra de Haimlich (sí resulta adecuada para niños más mayorcitos), que consiste en abrazar al niño por detrás, poner las manos enlazadas por encima de su ombligo y con el nudillo de uno de tus pulgares, presionarle varias veces en la zona donde termina el esternón.

Todavía es muy pequeñito, sus órganos internos están ahora en plena formación y podrías causarle daños severos en alguno de ellos.

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